Las #Paso2015, con lluvia en Córdoba
Un escenario distinto al de las recientes elecciones provinciales, gobernado por la lluvia. Contá tu experiencia de voto en las Paso.
El paisaje de estas elecciones Paso en Córdoba estuvo dominado, al menos en sus primeras horas, por la lluvia. El color del comicio provincial del 5 de julio pasado, con vendedores de algodón en las puertas de las escuelas estuvo ausente en los establecimientos de barrio Alberdi por los que pasé.
En la escuela Mariano Moreno, de Santa Rosa y Santa Fe (barrio Alberdi), donde me tocó votar, sólo había un vendedor de garrapiñadas que trataba de cubrir su mercadería como podía, con un plástico.

El humor de los electores también cambia con la lluvia. En contraste con otras elecciones, tuve la sensación de que había menos gente a media mañana, como si el mal tiempo hiciera postergar la concurrencia.
Y también cambia el humor de los automovilistas. En las calles, donde había “naranjitas” el estacionamiento estaba un poco más organizado. En otros lugares, las calles abundaban en autos parados en doble fila y estacionando donde se podía.

“Qué suerte ustedes. Dejan el sobre y se van a su casa. Toman un mate, prenden la tele…”. Con ese espíritu recibía a los electores una de las autoridades de mesa de mi escuela. Por suerte, el resto de los responsables de la mesa asumía con más voluntad la responsabilidad cívica de controlar las elecciones.
En los pocos minutos de espera que tuve en la fila, varias personas se quejaron de que les habían cambiado la mesa. Una situación que ya había sido advertida por la Cámara Electoral Nacional y por los medios: había que revisar el padrón porque había cambios. Y quienes hacían la consulta, tenían además la posibilidad de agilizar el trámite en la mesa, dictando el orden que figuran en el padrón.
Con el voto electrónico avanzando en distintos distritos, como Buenos Aires o Salta -y en Córdoba, con pruebas piloto en La Falda y en Marcos Juárez, durante los comicios provinciales-, escuché varias menciones sobre los beneficios que traería cambiar la modalidad para las elecciones nacionales.
“Qué bueno sería poder estar en la casa de uno y con una aplicación del teléfono hacer todo”, deliraba una de las autoridades de mesa. ¿Se imaginan una elección así, desprovista del ritual de las escuelas y sobre todo dejando en manos de quienes manejen los dispositivos tecnológicos la garantía del voto de cada uno?
Más allá de las miradas fascinadas con la tecnología, el voto electrónico también es foco de críticas por su vulnerabilidad y por el riesgo de que, quienes manejen el código, alteren los resultados. Es un debate que, si uno escucha este domingo a varios candidatos, será ineludible.

