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Las ilusiones y el poder real

Los millones de votos a Cristina Fernández de Kirchner (CFK) entre los trabajadores y sectores populares son, al mismo tiempo, defensa del “nunca menos” y expectativa de “algo más”. Paula Varela.

24 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
Paula Varela*
Las ilusiones y el poder real

Los millones de votos a Cristina Fernández de Kirchner (CFK) entre los trabajadores y sectores populares son, al mismo tiempo, defensa del "nunca menos" y expectativa de "algo más". No son ni cheque en blanco ni declaración de lealtad incondicional. Allí está la contradicción. Y es Hugo Moyano quien la siente en la nuca. Sabe que si, además de dejar fuera del "modelo" a los millones de trabajadores no registrados (en cifras similares a las de la década de 1990), se limita la capacidad de negociación de los trabajadores en blanco (como hizo público el Gobierno con el anuncio de topes salariales más bajos para las paritarias de 2012), tendrá problemas en su base de sustentación. La actual crisis de la burocracia sindical (uno de los pilares de la "triple B" que conforma el poder real del kirchnerismo: burocracia, barones del conurbano y bonaerense) no surge sólo de sus roces con CFK. Nace de la relación entre los que se postulan como su sucesión y los millones de votos "nunca menos-algo más". Uno de los preferidos por CFK para la CGT, Antonio Caló, de la Unión Obrera Metalúrgica, ya mostró en 2009 su política ante el impacto de la crisis económica para la que no hay blindaje: avaló el cierre de las fábricas Mahle y Paraná Metal y los despidos. En ese mismo 2009, el conflicto en Kraft llevó a la tapa de los diarios la crisis de la burocracia "por abajo". Dos años después, la crisis económica golpea la frontera, no hay sucesión "progresista" en la burocracia sindical y la izquierda volvió a ganar la interna de Kraft.

*Politóloga Universidad de Buenos Aires — Conicet