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Lágrimas y dulces

El giro hacia los mercados que el Gobierno puso en marcha en los últimos meses se hizo más que evidente ayer en el Senado. 

14 de marzo de 2014 a las 02:57 p. m.
Redacción La Voz
Lágrimas y dulces

El giro hacia los mercados que el Gobierno puso en marcha en los últimos meses se hizo más que evidente ayer en el Senado. Los funcionarios de la Casa Rosada, el secretario Carlos Zannini y el ministro Axel Kicillof dejaron atrás las diatribas llenas de palabras agresivas contra Repsol que marcaron los discursos hace dos años, cuando se decidió la expropiación.

En aquellos tiempos acusaron a los españoles de vaciamiento, maniobras irregulares para girar utilidades y hasta de extorsión para conseguir aumentos en los precios de las naftas.

“Acuerdo amistoso”, “acá no hay vencedores ni vencidos”, “esto es muy equilibrado, Repsol cede y nosotros pagamos un precio justo”, fueron algunas de las frases componedoras de Zannini y Kicillof. A ello sumaron agradecimientos a los presidentes de España, Mariano Rajoy, y de México, Enrique Peña Nieto, a los más altos directivos de Repsol y a todos los que participaron de la solución del conflicto.

El proyecto de ley no corre peligro en el Senado ya que el kirchnerismo, además de contar con mayoría, tiene el apoyo de senadores macristas y del Movimiento Popular Neuquino. Sólo la UCR y el FAP-Unen están dispuestos a votar en contra. A ellos se dirigió Zannini: “Buscamos sus votos”, les dijo. El hombre que más influye en Cristina Fernández mostró ayer una faceta desconocida de su personalidad tan afecta al bajo perfil cuando se emocionó hasta las lágrimas al recordar la historia de un trabajador de YPF que perdió su trabajo cuando en 1992 la empresa fue privatizada.

“Zannini llorando es el fin del ‘vamos por todo’”, dijo con sorna un opositor, quien a la vez remarcó la necesidad del oficialismo de subsanar controversias –como la que existía con Repsol– para conseguir urgente financiamiento internacional. “Se le acabaron las cajas”, acotó.