Temas del día:

La Presidenta, el juramento a los bonistas y la paradoja

La tradicional crítica a los mercados financieros y la reivindicación de todo lo actuado no le impidieron a Cristina Fernández aprovechar ayer un acto en la Casa Rosada para decir de mil modos que pagará en dólares los vencimientos de la deuda pública nacional. Adrián Simioni.

02 de noviembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La Presidenta, el juramento a los bonistas y la paradoja

El tono enfático, la tradicional crítica a los mercados financieros y la reivindicación de todo lo actuado no le impidieron a Cristina Fernández aprovechar ayer un acto en la Casa Rosada para decir de mil modos que pagará en dólares los vencimientos de la deuda pública nacional. En un tramo de cinco minutos de su discurso repitió al menos 10 veces las frases "vamos a pagar", "vamos a pagar en dólares" o "vamos a honrar los compromisos". No sabemos si asesoró un publicista. A la Presidenta le sobra talento para comunicar. Como sea, el clásico de la publicidad se cumplió a rajatabla: concentrar la munición en el mensaje clave a transmitir, sin tregua. Sin embargo, tanta promesa no diluye un problema que es nuevo. El viernes, la Corte Federal de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York rechazó apelaciones del Gobierno argentino y les ordenó pagar a los tenedores de bonos aún en default que litigan allí, en los mismos términos en que les paga a quienes tenían bonos similares y los canjearon en las reestructuraciones de 2005 y 2010. O sea, 25 y 29 centavos de dólar por cada dólar en bonos, más los intereses derivados. Por el mundo –y también en Argentina– andan dando vuelta todavía 11.177 millones de dólares en esas condiciones.Dicho así, no parece gran cosa. Durante todos estos años, esos papeles existían y el kirchnerismo no perdió el sueño. El problema es que, ahora, el juez neoyorquino Thomas Griessa podría ordenarle al Bank of New York Mellon que, cuando pague por cuenta y orden de Argentina próximos vencimientos a bonistas que sí entraron al canje, retenga una parte de los fondos para pagarles a los bonistas en default .A los acreedores hoy "normales" del país no les importará demasiado si Cristina tiene razón o no (y hay argumentos de su lado). Y aunque ella cumpla su juramento de ayer, ellos cobrarían menos de lo que esperaban. Desde su punto de vista, sería un default . Los financistas lo llaman " default técnico" porque es independiente de la voluntad del pagador. Un argumento podría frenar a Griessa: tal orden implicaría alterar contratos entre dos partes para beneficiar a un tercero. Una idea inconcebible en Estados Unidos y despreciada por el discurso hegemónico de la Argentina de hoy. Paradoja: esta vez esa idea podría sacarle las papas del fuego al gobierno de Cristina.