La inminente reforma laboral en Francia
Le preguntaron a Hollande: “Señor presidente, ¿sigue siendo un hombre de izquierda?”. “Soy presidente de todos los franceses”, respondió. Los sindicatos argentinos deberían cuidarse.
El presidente de Francia, François Hollande, propicia en estos días en su país una reforma laboral totalmente reaccionaria, que los sindicatos franceses repudian y que recepta principios esenciales de la derecha, postulados en 2012 por Nicolas Sarkozy y por la central empresarial gala, Medef. La comisión reformadora la preside Robert Badinter, exministro de François Mitterrand. En esencia, flexibiliza in pejus , para peor; descentraliza la negociación colectiva; debilita al sindicato nacional; facilita la negociación colectiva por empresa a cargo de comisiones internas, etcétera. La reforma hace primar los simples acuerdos de empresa por sobre lo dispuesto en el convenio colectivo de rama. Permite, también, que acuerdos individuales puedan modificar –a la baja– horarios de la jornada laboral prevista en el convenio colectivo y que, en caso de dificultades en la empresa, se puedan reducir salarios y aumentar las horas de trabajo, sin acuerdo sindical. Además, reduce indemnizaciones por despido.Esos planteos compartidos por las empresas de todo el mundo fueron apoyados aquí por la Unión Industrial Argentina en la década de 1990. La reforma laboral del 2004 modificó la legislación neoliberal y adecuadamente propició en nuestro país la negociación colectiva de centralidad media.En una entrevista de hace unos días, le preguntaron a Hollande: "Señor presidente, ¿sigue siendo un hombre de izquierda?". "Soy presidente de todos los franceses", respondió. Los sindicatos argentinos deberían cuidarse, por ello, de auspiciar con demasiado fervor la visita.

