La carta que el gobernador no quiere usar
El año pasado, en plena campaña electoral, De la Sota le dijo a Schiaretti que amenazara todo lo que quisiera, pero que ni se le ocurriera volver a la Corte Suprema por los fondos previsionales que reclama Córdoba. Daniel Alonso.
El año pasado, en plena campaña electoral, el gobernador José Manuel de la Sota le dijo a su antecesor, Juan Schiaretti, que amenazara todo lo que quisiera, pero que ni se le ocurriera volver a la Corte Suprema por los fondos previsionales que reclama Córdoba. Razonó De la Sota que esa era la única carta que le quedaba si la Nación seguía ignorando olímpicamente la queja mediterránea. A 150 días de su regreso al poder, el mandatario navega en la incertidumbre. No tiene un sí ni un no. Pero todavía apuesta a la metamorfosis de ese "ni" que huele a ninguneo. Incluso, prefiere seguir colocando deuda de corto plazo para soportar una dilación que todos los meses le cuesta 130 millones de pesos para cubrir el "rojo" previsional. Por detrás, duelen las puntadas de los 1.040 millones de 2011, además de 660 millones por obras públicas. Para el diputado radical Oscar Aguad, no hay más margen: "Tiene que haber una verdadera rebelión de los gobernadores", exclamó ayer. En el fondo, es muy posible que De la Sota acuerde con el planteo técnico de los fondos previsionales, pero en el frente, el gobernador no quiere ruidos en su sorda relación con la Nación. Para colmo, los únicos antecedentes no son halagüeños. Cuando Córdoba firmó en 2010 su adhesión al programa nacional de desendeudamiento, debió bajar el juicio que había iniciado ante la Corte Suprema por una vieja acreencia de 1.220 millones de pesos de la Caja de Jubilaciones.En esa ocasión, el ex gobernador Juan Schiaretti maquilló de optimismo la resignación de casi 500 millones de pesos, ya que la Nación sólo le reconoció 721,9 millones por aquella deuda.El otro caso es el de Santa Fe, que recurrió a la Corte en 2010. "¿Discrimina la Nación a Santa Fe?", se preguntó el año pasado la Fundación Apertura, de Rosario, en un informe en el que advertía que la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) cumplía con Córdoba, pero no con la provincia vecina.Se equivocó: hoy ambas están en la misma vereda y a Córdoba aún le queda una carta que De la Sota, por ahora, no planea usar.

