La campaña, al ritmo del oficialismo
El comando de campaña de Juan Schiaretti evitó cualquier tipo de debate con los opositores. Están convencidos de que tenía mucho por perder y poco por ganar.
Quedan cinco días de actividad proselitista en Córdoba y será difícil que en este corto lapso, la oposición logre romper el denominador común que marcó toda la campaña: el oficialismo logró imponer su ritmo.
Más allá del esfuerzo de los principales candidatos opositores, Oscar Aguad (Juntos por Córdoba) y Eduardo Accastello (Córdoba Podemos),
la fórmula oficialista Juan Schiaretti-Martín Llaryora no pasó sobresaltos.
El único punto que hizo algo de ruido y en el cual Schiaretti pagó cierto costo político, fue su negativa terminante a participar en debates.
La estrategia de la dupla asesora-creativa –Roberto Sposetti-Jorge Pérez Gaudio– aplicó una máxima futbolera: lo importante es el resultado.
Desde este pragmatismo, en un debate Schiaretti tenía poco para ganar y mucho para perder.
El oficialismo tiene esta lógica y defiende sus intereses, pero los que pierden son los cordobeses y las instituciones. El debate de ideas brinda mejores herramientas y elementos para decidir el voto.
El peronismo gobernante durante 16 años, no se fija en estas cuestiones a la hora de intentar retener el poder.
Como lo hizo José Manuel de la Sota en la campaña de 2011, Schiaretti se respaldó en la suculenta caja de recursos del oficialismo para utilizar en la campaña.
Aunque hay que reconocer que no ahorraron esfuerzos personales: el binomio oficialista recorrió 25 mil kilómetros en los últimos 60 días en la provincia, según el dato que tiene el jefe de campaña, Carlos Massei.
El oficialismo también se vio favorecido por una amañada ley provincial –impulsada por el delasotismo– que le quitó margen de inversión en publicidad a las nuevas fuerzas, como la de Accastello, que tuvieron un escaso margen legal para invertir en los medios de comunicación.
Como lo afirman –por lo bajo– los principales dirigentes peronistas, lo importante es retener el poder y hay que aguantarse algunas críticas. Las urnas darán su veredicto el próximo domingo, pero en el PJ ya hay un clima triunfal.

