La Caja, atrapada otra vez por la teoría del "kaos"
La semana pasada, funcionarios de Córdoba se vieron la cara con representantes de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).
La semana pasada, durante la suscripción del bono de Epec para financiar la nueva Central de Pilar, funcionarios de Córdoba se vieron la cara con representantes de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). El organismo acababa de sacar 143,2 millones de dólares (584,3 millones de pesos) de los aportes jubilatorios para que Epec pueda terminar esa obra. Entre sonrisas de ocasión y saludos efusivos, se aprovechó el envión para hablar, aunque fuera casi al pasar, de la deuda con la Caja de Jubilaciones. Apenas si alcanzó para volver a poner en marcha el ciclo reproductivo de promesas. "Parece una contradicción. Hay plata para una cosa pero no para otra. Es un terreno impredecible; con 'el Flaco' (por Néstor Kirchner) no pasaba esto, porque estaba claro si la plata venía o no. Ahora, hay un caos burocrático administrativo", conjeturó un miembro del gabinete provincial, quien intentó alejar las sospechas de una tirantez política. No opinan lo mismo en Buenos Aires y en otros círculos cercanos al gobernador, en los que predomina la hipótesis de la presión nacional ante la indefinición delasotista por elegir a un kirchnerista como pareja de fórmula. "Parece un caos, pero no tiene nada de caótico; en cambio, hay mucho de político", se sinceró otro funcionario provincial. Su razonamiento encadena una lógica más administrativa: a diferencia de los reclamos anteriores, cuando había discusiones sobre el cálculo de la deuda, el actual convenio es claro y taxativo en las cifras y su método de actualización. El único requisito es una auditoría de la Anses, que está prevista entre junio y julio. Después, sólo queda rezar. Por lo tanto, hay poco margen para la discusión técnica y demasiado espacio para la discrecionalidad política, un terreno en el que hace años que el organismo previsional viene patinando, a la espera de un amplio acuerdo intersectorial sobre el que todos acuerdan pero nadie quiere ponerle la firma. A esta altura, el único caos seguro es el que amenaza a la Caja, que tiene atado con alfileres este convenio incumplido, con fecha de vencimiento en apenas siete meses.

