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La batalla del dólar se pelea con señales

En dos días, el Gobierno nacional sorprendió con dos medidas que buscan contener el dólar para tratar de proteger el nivel de las reservas del Banco Central. Adrian Simioni.

22 de septiembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La batalla del dólar se pelea con señales

En dos días, el Gobierno nacional sorprendió con dos medidas que buscan contener el dólar para tratar de proteger el nivel de las reservas del Banco Central, que perforaron hacia abajo el borde psicológico de los 50 mil millones de dólares. Ayer, envió a agentes de la Afip a las casas de cambio, con orden judicial, con dos objetivos. El declarado, detectar a eventuales "coleros" a través de los cuales compradores importantes de dólares puedan estar adquiriendo divisas; el no declarado, asustar a compradores genuinamente minoristas (ver información aparte).Anteayer, el Banco Central retomó una política que había dejado de lado y restableció en los hechos un seguro de cambio para los compradores, a través de contratos de futuro. En lugar de entregarles dólares hoy, les garantiza que a fin de mes (o a la fecha que se vaya estableciendo para cada contrato) podrán comprar dólares al precio de hoy o, incluso, más bajo. El objetivo es dar una señal de que el Central piensa mantener el valor del dólar. La consecuencia es que se habilita una bicicleta con renta asegurada para las operaciones cambiarias.No resulta fácil calmar las especulaciones. Se suponía que el aluvión de votos kirchneristas de las primarias iba a suprimir la incertidumbre política con que se explicaba el paulatino pase a dólares que estaban realizando diversos actores económicos. Pero, despejada la incógnita, todo sigue igual.¿A qué obedece, entonces, la presión alcista sobre el dólar? En el fondo, se piensa que el dólar ha quedado barato, muy rezagado respecto de todos los otros precios de la inflacionaria economía argentina. Y que en algún momento, en particular con el real brasileño en rápida devaluación, el Gobierno deberá permitir que el dólar trepe para impedir que se sigan licuando los superávits gemelos (comercial y fiscal), que fueron los pilares del modelo heredado de Eduardo Duhalde/Roberto Lavagna. En efecto: Por un lado, eso le restauraría la competitividad perdida a la industria argentina que exporta o que compite con los importados. Por el otro, permitiría al Banco Central seguir obteniendo "ganancias" (porque sus reservas en dólares "valdrían" más en pesos) y esas ganancias virtuales en pesos se girarían al Tesoro, como ha venido sucediendo, fortaleciendo el plano fiscal. Claro que ese programa presenta problemas. Los mismos metalúrgicos que el martes dijeron en Córdoba que necesitan un dólar a 5,33 para ser competitivos, admiten que hoy el efecto inflacionario sería más veloz de lo que fue tras la devaluación de 2002 y se comería rápidamente la ganancia de competitividad, por el simple hecho de que su capacidad productiva está colmada. La mayor cantidad de pesos en el mercado no encontraría nuevos bienes que comprar. Todo se iría a precios."Nosotros pensamos que mejor sería trabajar sobre la competitividad real, bajando costos e impuestos a la producción", señaló un industrial. No suena precisamente a "profundizar el modelo", ¿no?