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Juicio a exagentes del Comando Radioeléctrico: el dolor y su legado

Este martes, el Tribunal Oral Federal N°1 pronunciará su veredicto en la Causa Montiveros.

11 de marzo de 2019 a las 05:43 p. m.
Redacción La Voz
Juicio a exagentes del Comando Radioeléctrico: el dolor y su legado
Sonia Torres, un emblema de la lucha por los derechos humanos. (La Voz)

De aquel desenfreno sangriento que desató el gran manotazo represivo de una dictadura feroz, la causa Montiveros ha juzgado un puñado grande de episodios que señalan a varios exmiembros del ex Comando Radioeléctrico.

Y este martes, al cabo de cuatro meses de iniciadas las audiencias, el Tribunal Oral Federal N° 1 pronunciará finalmente su veredicto.

El cuerpo de la Policía de la Provincia, que nació 1964 sobre todo para prevenir, patrullar y actuar en emergencias, corporizaría en las calles la presencia constante de ese Estado intimidatorio, y también sería protagonista de episodios que permanecerían resonando en la memoria cordobesa.

Uno de los más significativos fue el que les costó la vida a los jóvenes José Villegas y José Osatinsky, este último de apenas 15 años.

Este juicio que se resuelve el martes con la decisión del Tribunal Oral Federal N°1 es el onceavo que se realiza en Córdoba por delitos de lesa humanidad, y el primero tras la muerte del máximo comandante de toda la tiniebla organizada en esa parte del país: Luciano Benjamín Menéndez, sucedida el 27 de febrero del año pasado, a los 90 años.

Los hechos juzgados sucedieron hace más de 40 años. Si bien estos procesos de memoria, verdad y justicia son acaso el resultado de un proceso de maduración que hizo posible que la sociedad argentina pudiera enfrentarse a sus propios monstruos, los rastros se vuelven más complejos de seguir. El Tribunal deberá resolver con documentos y testimonios en la mano.

Por ese argumento se pidió la máxima pena para los participantes del operativo en el que fueron muertos los jóvenes Jorge Villegas y José Osatinsky, sin distinguir distinción sobre los distintos roles que cumplieron, ya sea que hayan disparado o cercado la zona.

Las defensas han rechazado esta idea y sostenido el principio de “duda razonable”, además de estimar que no se alcanzaron certezas.

A través de los testimonios de víctimas y testigos, este proceso volvió a hurgar en las profundidades de aquel espanto y reabrir atroces dolores.

Un proceso inevitable en el camino de estos juicios que no sólo buscan establecer responsabilidades, sino también dejar la verdad de las víctimas. A la vez, y como legado para el porvenir, son un aporte decisivo a la conciencia sobre el infierno del terrorismo de Estado y su devastadora huella.