Inspectores de Control de Tránsito dicen que podrían quedarse sin techo
Señalan que las chapas de zinc de ese área municipal fueron vendidas a un hombre. La sede ya fue comercializada, pero a una empresa. La obra de la nueva sede está detenida.
Los inspectores de Control de Tránsito de la Municipalidad afirman que podrían quedarse sin el techo de esa repartición porque al parecer fue vendido a un hombre que los reclama, y dicen que la sede donde trabajan, que también fue vendida pero a una empresa, "no está en condiciones" para seguir siendo habitada.Según lo publicado por el diario Día a Día, el municipio vendió el terreno, el galpó y las oficinas de Control de Tránsito a la empresa Oresti SRL en 12 millones de pesos.
A cambio, informó ese matutino, debían iniciarse las obras de refacción y nuevas construcciones de otro edificio para esta repartición municipal en terrenos del Parque Sarmiento, más precisamente en la ex Dirección Provincial de Arquitectura.En ese lugar, se completaron los trabajos para que Espacios Verdes ocupara parte de esta casona, pero quedó casi nulo el emprendimiento para que funcionara un nuevo lugar de Control de Transporte.De acuerdo con funcionarios municipales, la obra no se pudo seguir construyendo "por cuestiones burocráticas".
Día a Día indicó que la empresa encargada para hacer esta edificación paró la edificación porque la Municipalidad no le pagaba. No obstante, el municipio dijo que se trató de un error que cometió esta contratista al no completar todos los papeles en tiempo y forma, por lo que se debió suspender la liquidación de los pagos.
Ante este panorama, los municipales dicen que quieren permanecer en el viejo predio. Rodolfo Castro, uno de los delegados en Control de Transporte, dijo que el lugar “no está en condiciones”, y que la empresa Oresti busca quedarse con el terreno para iniciar la nueva construcción.
“En este lugar se puede encontrar de todo: ratones, pulgas, se nos meten los indigentes (...)", señaló Castro.
A su vez, Castro manifestó que un "señor cada tanto nos dice que el techo es suyo, que lo compró para sacarle las chapas de zinc. Claro, es muy lindo, pero nosotros nos quedamos sin techo”.
Finalmente, los empleados municipales de Transporte dijero que preparan un plan de lucha por “falta de condiciones de seguridad e higiene para trabajar”.

