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Impacto político de la muerte de Angeloz

25 de agosto de 2017 a las 12:01 a. m.
Impacto político de la muerte de Angeloz
Cortejo. Los hijos de Angeloz encabezaron la marcha final.

¿Eduardo César Angeloz fue el gobernador que más poder amasó en Córdoba desde la reinstauración de este período democrático, en 1983?

Al dirigente radical sólo le puede discutir ese privilegio el peronista José Manuel de la Sota, también tres veces gobernador, pero en períodos no consecutivos.

Angeloz murió en un año electoral, pocos días después de las Primarias (Paso) y en los umbrales del arranque de la campaña para las elecciones legislativas nacionales del 22 de octubre.

Es lógico preguntarse si su desaparición física tiene trascendencia en el horizonte cercano del escenario político provincial y nacional.

Más allá del impacto emotivo que tuvo para dirigentes y militantes radicales, por distintos motivos, la muerte del tres veces gobernador no tendrá consecuencias políticas trascendentes en lo inmediato.

Angeloz habló de política hasta los últimos minutos de su vida, pero desde hace varios años su opinión había dejado de tener peso hasta en la interna de su partido.

Si bien lideraba un sector interno (Línea Córdoba) dentro de la UCR, este fue una expresión minoritaria desde que dejó el poder, a mediados de la década de 1990.

El radicalismo provincial siempre estuvo dividido al menos en cuatro líneas internas. Cuando Angeloz gobernaba, Línea Córdoba era la más relevante y cada asamblea era motivo de interés político. Allí se debatía poder.

Lo último que se supo de Línea Córdoba fue que en marzo pasado renovó sus autoridades, luego de 20 años.

La nueva conducción quedó integrada por jóvenes y liderada por Javier Fabre.

Peso relativo

El peso relativo del exgobernador en su partido, y por lo tanto en el escenario provincial, tal vez haya sido consecuencia del modo y del contexto en que abandonó el Gobierno: en medio de una profunda crisis.

Hubo además otros elementos que incidieron para que Angeloz fuera perdiendo protagonismo político.

Lo sucedió en el poder otro radical, Ramón Bautista Mestre, quien no tenía el mismo carisma de su antecesor, pero se convirtió rápidamente en el líder del radicalismo cordobés.

Angeloz también pagó un alto costo por el juicio que debió afrontar por presunto enriquecimiento ilícito.

Si bien fue absuelto de esa grave acusación, el largo y discutido proceso minó su empatía con la sociedad. Eso hizo retroceder su influencia en el radicalismo.

De todas maneras, el exgobernador fue un hombre de consulta hasta para dirigentes peronistas. Se sabe que De la Sota y el gobernador Juan Schiaretti tenían diálogo con él.

En sus últimos años de vida, la actividad política de Angeloz se redujo a esas charlas con dirigentes radicales y opositores. También hacía recorridos por el interior provincial, donde conservaba cierto reconocimiento popular.

Angeloz casi no tuvo participación en el proceso de creación de la alianza Cambiemos, que ayudó a que Mauricio Macri desalojara al kirchnerismo del poder nacional.

Sus íntimos difundían que nunca le gustó demasiado que el macrismo se apoderara del protagonismo pleno en la alianza gobernante.

La muerte de Angeloz no tendrá, está claro, el impacto que tuvo el sorpresivo fallecimiento de Ramón Mestre, quien en marzo de 2003 se preparaba para volver a ser candidato a gobernador, buscando revancha ante 
De la Sota.

Aunque todavía no estaba oficializado como aspirante a la Gobernación, Mestre había comenzado a dar los primeros pasos para ser candidato nuevamente. Su muerte fue un fuerte cimbrón para el radicalismo.

Con Angeloz, se fue un polémico y carismático caudillo radical. Para muchos, el último del centenario partido.

Pero su ausencia no será un sismo político para la UCR, en un contexto en el que el partido pelea para encontrar protagonismo en Córdoba, en medio de la avalancha amarilla de un socio ambicioso como el macrismo.