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Herramientas modernas, mecanismos tramposos

La boleta única representa un avance en el sistema de votación. Pero incluye algunas celadas legislativas que conspiran contra la declamada transparencia de la herramienta electoral. Roberto Battaglino.

25 de mayo de 2011 a las 12:01 a. m.
Herramientas modernas, mecanismos tramposos

Las herramientas se definen por su uso. En Córdoba, se difunde como un avance muy importante la incorporación de la boleta única como sistema de votación. Y lo es, siempre y cuando se tenga la voluntad de abandonar prácticas amañadas, que, supuestamente, se iban a modificar con la reforma electoral. La boleta única, un instrumento que apunta a reducir la incidencia de los aparatos y aumentar el libre albedrío de los ciudadanos, se gestó en Córdoba entre sugerencias de especialistas y resistencias de las estructuras partidarias. Por eso, en el ADN de la reforma cordobesa, coexisten normas electorales de avanzada y viejas trampas que históricamente se hicieron en casi todos los sistemas de votación.Y la boleta única cordobesa tiene una clara trampa, introducida en la aprobación del Código Electoral provincial. Los parlamentarios, con el oficialismo justicialista a la cabeza, incluyeron un casillero que no estaba en las recomendaciones de la comisión consultiva de expertos que designó el gobernador Juan Schiaretti. La casilla de "voto por lista completa" violenta el espíritu de una norma que debería dar al ciudadano la posibilidad de escoger candidatos de distintos partidos en las diferentes categorías de cargos que se ponen en juego. Fue la estratagema que encontraron cuando no pasó la escandalosa idea de dejar que los electores pegaran un sticker (entregado por los respectivos aparatos partidarios) en lugar de hacer las marcas correspondientes en los ahora más pequeños cuartos oscuros.En Santa Fe, hay una boleta única para cada categoría que se elige.Instaurada la trampa cordobesa de propiciar que los ciudadanos voten lista completa, sobre la cual los partidos guardaron respetuoso silencio, la Justicia Electoral provincial tiene ahora insumo para ir fallando de acuerdo a la conveniencia de la fuerza gobernante. Más allá de la discusión técnica jurídica, la decisión de eliminar el casillero de "voto por lista completa" para las agrupaciones que no presenten candidatos en todas las categorías no es sólo algo que complica al juecista Frente Cívico, sino que representa una clara maniobra de discriminación para una gran cantidad de fuerzas que competirán el 7 de agosto.Sobre la base de una ley con trampas, hay un fallo que empaña más las cosas. Antes del comienzo formal del proceso electoral, aparecen las primeras turbiedades. Hacia el seno de los partidos, ocurren cosas que poco hacen a la declamada calidad institucional. El juecismo nombra, sin ninguna instancia orgánica, a gusto y placer de su jefe, los candidatos donde logra encontrar alguien para postular. El justicialismo se tiende celadas hacia adentro incompresibles, como el hecho de que el partido no informe a sus dirigentes la cantidad de empadronados que tiene, para que cada sector sepa los avales que debe juntar para presentar candidaturas a la interna. A dedo, con trampas, con huecos legales, Córdoba empieza una campaña en la que todos deberemos estar con los ojos bien abiertos.