"Haremos cosas en común con los malvinenses"
El diplomático dijo que la Argentina tiene que "convivir en paz" con los habitantes del archipiélago. Celebró el discurso de la Presidenta y coincidió en que el caso Malvinas es una cuestión sudamericana.
“Antes que nada, sentí alivio cuando escuché a la Presidenta ratificar que se van a continuar los reclamos de Malvinas por la vía diplomática”, dijo Diego Guelar, ex embajador en los Estados Unidos en los ’90 al conversar ayer con La Voz del Interior . De origen peronista, Guelar es el encargado de las relaciones exteriores del PRO, y como otros políticos opositores, hizo a un lado las diferencias con el Gobierno nacional sobre las políticas domésticas y valoró el despliegue diplomático en los foros internacionales en defensa del reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
–¿Qué opina sobre la decisión de protestar ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por la militarización del Atlántico Sur de parte de Gran Bretaña?
–Primero, tomo el anuncio como un respiro. Porque había preanuncios y rumores de decisiones, de medidas, y yo cuando escucho esas cosas, a veces me preocupo. Hay dos elementos centrales del discurso de la Presidenta que rescato: uno, es la ratificación de que estamos abriendo las puertas a una causa sudamericana. Hemos pasado a un nuevo estadio de desarrollo del reclamo de Malvinas, a partir de la decisión del Mercosur del 29 de diciembre del año pasado, donde por primera vez se toma una acción concreta, no una declaración de apoyo. Muy concretamente se dice que barco que lleve bandera de Malvinas, de un país que no existe, no puede amarrar en nuestros puertos. Es una medida muy concreta y positiva que molestó a los ingleses. Se incorpora entonces la dimensión sudamericana en el reclamo. Y la segunda cuestión a destacar, es la ratificación de que no va a haber en esta escalada de declaraciones otra cosa más que diplomacia. La tranquilidad de todos es que no entramos en un espiral de locuras, como hemos vivido en Argentina por muchos temas, no sólo con Malvinas.
–¿Qué respuesta puede haber al reclamo ante el Consejo de Seguridad?
–Si uno quiere esperar efectos inmediatos, no los va a haber. El que quiera efectos inmediatos, está pidiendo la guerra. Uno hace trámites diplomáticos o guerra. Tenemos que ser claros de no pedirle a esta administración ni a otra, resultados inmediatos. Malvinas es una reivindicación sin tiempos. Queda claro que hay diferencia de criterios: nosotros tenemos nuestra verdad, pero los ingleses opinan otra cosa y los isleños también. Tenemos que comprender que así como los españoles conviven formando parte de la Unión Europea con Inglaterra con un tema similar como es el Peñón de Gibraltar, nosotros conviviremos en paz con este conflicto, con lo cual haremos muchas cosas en común con los isleños.
–La cuestión Malvinas aglutina, casi sin grietas, a toda la sociedad y a todas sus representaciones políticas…
–Es el único tema en el país donde hay uniformidad de criterios. Todos los partidos políticos votamos la Constitución de 1994. Ahí se incorporó formalmente a las Malvinas a la provincia de Tierra del Fuego.
–¿Qué solución imagina para la cuestión Malvinas?
–Hoy es irrelevante inventar fórmulas cuando aquél que tiene que negociar no acepta hacerlo. Hay que tomarlo con esa paciencia que indica que nosotros tenemos la causa jurídica ganada, porque la mayoría de los países de las Naciones Unidas han apoyado por amplísima mayoría el criterio de que esto es una cuestión colonial y que se resuelve con las dos partes sentándose a negociar.
–Usted acuerda con la vía diplomática. ¿Qué no debe hacerse?
–Tenemos la razón, pero esta es una razón en paz y tenemos que tratar de ser muy equilibrados y recordar que aunque los malvinenses no estén de acuerdo con nosotros, para nosotros son conciudadanos nuestros, son argentinos. Creo que lo que tenemos que tratar es de evitar mortificar, asustar o generar climas hostiles que terminan siendo contraproducentes.
–La Presidenta dijo que con Malvinas, Inglaterra procura tapar problemas de política interna…
–Es posible, nosotros no podemos extrañarnos en hacer este tipo de cosas, así que nadie mejor que nosotros puede identificar cuándo otro hace lo mismo. No hay duda de que haber enviado al príncipe heredero a una práctica militar, cuando se están por cumplir los 30 años de la guerra, es un acto de provocación. El príncipe William podría haber hecho su práctica en helicóptero en otro lugar del mundo.
Un espacio estratégico
“Cuando hablamos de Malvinas no hablamos de dos islas, estamos hablando del espacio geopolítico sin ocupar más grande o el único que existe en el planeta, que es el Atlántico Sur y la Antártida. Estamos hablando de un tema que tiene una dimensión geopolítica indiscutible”, sostiene Diego Guelar sobre lo que se esconde detrás de la pelea por Malvinas.

