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Hacia dónde va el kirchnerismo cordobés

Los resultados electorales han demostrado que Córdoba ha sido una de las provincias argentinas más refractarias al kirchnerismo.

31 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Hacia dónde va el kirchnerismo cordobés

Al kirchnerismo nunca le fue muy bien en la provincia de Córdoba. Ni siquiera cuando Cristina Fernández resultó elegida presidenta de la Nación con casi el 45 por ciento de los votos en todo el país. ¿Qué pasará con el kirchnerismo cordobés, luego de la muerte de Néstor Kirchner? ¿Recogerá, alguno de los dirigentes locales, el rédito de la conmoción popular que provocó la muerte del ex presidente?Para reflexionar sobre estas cuestiones consultamos a cuatro politólogos que desempeñan (o han desempeñado) su actividad profesional en Córdoba, todos conocedores del paño en el que los K nunca lograron mucha preponderancia.Mario Riorda, Martín Lardone, Alejandro Groppo y Valeria Brusco respondieron cuatro preguntas orientativas para analizar las consecuencias locales del deceso de Kirchner.1- Los resultados electorales han demostrado que Córdoba ha sido una de las provincias argentinas más refractarias al kirchnerismo. ¿Podría, la muerte de Kirchner, modificar de algún modo este fenómeno?2- ¿Qué valores de la praxis política kirchnerista cree usted que le vendrían bien al debate político de Córdoba?3- Según su punto de vista: ¿Dónde podrían buscar "refugio" político-ideológico los kirchneristas locales? ¿En el delasotismo? ¿En los partidos de izquierda, que en Córdoba nunca han manejado grandes cuotas de poder real?4- ¿Cómo evalúa el fenómeno de reconocimiento popular con el que un amplio sector despidió los restos del ex presidente?Mario Riorda - Politólogo1) Todo estará supeditado al nivel de competitividad electoral que tenga el kirchnerismo –seguramente liderado por Cristina Fernández– a nivel nacional y a los diferentes acuerdos que se logren con los líderes políticos locales. Por sí mismo, hoy, el kirchnerismo cordobés no refleja autonomía como para ser competitivo a escala provincial. El desempeño electoral de los partidos en Córdoba –especialmente desde los '90– ha estado despegado de las tendencias nacionales; esta vez probablemente será igual. No obstante ello, las estimaciones previas daban cuenta de intenciones de voto hipotéticas cercanas al 20 por ciento, lo que implica que los votos que podría haber obtenido Néstor Kirchner (antes de su muerte y aunque hayan resultado demasiado prematuros dichos pronósticos), eran números mayores a los que históricamente había obtenido en Córdoba. 2) Es difícil responder eso y el concepto de "aporte" es evidentemente ideológico, por lo que creo que para algunos puede resultar positivo, y para otros francamente negativo. Se me ocurren una serie de cosas del "estilo kirchnerista" que son muy claras: un énfasis central en políticas sociales de protección e inclusión social; un mayor peso del Estado en grandes políticas y como regulador central del mercado; mayor preponderancia del laicismo en la definición de las políticas públicas; un marcado énfasis en políticas educativas y sanitarias; y, finalmente, un recostarse sobre prácticas y visiones latinoamericanas para ver el mundo.3) Es temprano para ello. Una alternativa es que todo siga más o menos igual y se termine dando un juego de alianzas internas en donde, aunque de modo minoritario, el kirchnerismo forme parte de una alianza peronista más grande en la provincia, muy similar a como se venía perfilando. Esto cobra sentido, especialmente si es De la Sota el candidato. En los valores actuales, el peronismo cordobés no puede darse el lujo de dejar a ningún sector afuera, especialmente por el nivel de instalación previo de Juez quién hoy se perfila como el candidato más competitivo. No veo a la izquierda creciendo en Córdoba. Puede tener picos de crecimiento, pero son muy circunstanciales. La principal explicación actual es que, las estructuras (en particular el juecismo y el ala kirchnerista del PJ) contienen orgánica e inorgánicamente buena parte de dirigentes y corrientes de izquierda.4) Hoy, con la muerte de la persona, han quedado transparentadas las políticas. Tras la polémica que generaba su estilo personal, directo, confrontativo e ideológicamente explícito, se empiezan a revalorizar muchas de sus políticas y, retrospectivamente, lo que fue su gobierno tras el infierno social y político que representó la crisis del 2001-2002. Tan comparable, sino más, que el acompañamiento popular tras la muerte de Alfonsín. Martín Lardone - politólogo1) No me parece que haya una relación tan directa entre ambas cosas. Si la muerte de Kirchner hiciera que el gobierno de su esposa generara algunos cambios en materia de estilo político, de cierta apertura más dialoguista, y de algunos intentos de concertación con los sectores que han sido desfavorecidos por las políticas del Gobierno, quizá eso pueda contribuir a modificar la situación del kirchnerismo en la provincia. Pero no es la desaparición de Néstor Kirchner en sí misma la que puede modificar este fenómeno.2) No respondió.3) La verdad es que los kirchneristas locales siempre se han constituido de una manera muy heterogénea, con orígenes y trayectorias político-ideológicas muy diversas. De hecho, siempre resultó bastante difícil encontrar un factor aglutinante en la provincia de Córdoba para estos grupos, más allá de la identificación y el alineamiento con Kirchner. Es difícil prever qué puedan hacer estos grupos una vez que el principal factor aglutinante ha desaparecido. Habría que ver qué capacidad de retención de estos grupos tan diversos tiene la presidenta Cristina Fernández, lo cual, a su vez, depende de sus decisiones en materia electoral para el año próximo. Probablemente haya algún nivel de dispersión de estos grupos, y difícilmente se reagrupen en un solo sector.4) No me parece sorprendente. Creo que hay varios factores que se suman. De por sí, Kirchner era un líder que convocaba el apoyo de un tercio de la población, que seguramente es el porcentaje de personas que se ha manifestado en las calles durante estos días. Por otra parte, creo que también se suma el respeto humano y la solidaridad que despierta una pérdida de este tipo, más allá de la adhesión política.Alejandro Groppo - politólogo1) Había un límite o un techo para la imagen positiva de los Kirchner en Córdoba. Si bien en el resto del país venían aumentando leve pero persistentemente desde fines del año pasado, en Córdoba ese aumento casi no se percibía. La muerte de Néstor Kirchner va a impactar positivamente en la percepción pública de Cristina Fernández. En ese sentido va a permitir romper este techo. La cuestión es ver si a través de la pura gestión en este año que queda, la Presidenta puede apropiarse y mantener ese nuevo capital simbólico.2) El liderazgo de Kirchner era un típico liderazgo nacionalizador que, propio de los populismos, homogeneizan espacios políticos y construyen o articulan, desde la fragmentación territorial y simbólica, un proyecto político más global. Es por ello que no se puede y no es apropiado evaluar el estilo de liderazgo de Kirchner como acomodable o no a una provincia particular. No creo que le hubiera aportado mucho a Córdoba, precisamente porque el de Kirchner fue un liderazgo estructurado para un país con las contradicciones y complejidades propias de la Argentina. Fue un liderazgo nacional y popular en el estricto sentido que Gramsci le dio a ese término. Diría, un liderazgo que despliega y desplegó todas sus potencialidades en un contexto nacional y no subnacional.3) En primer lugar, a nivel nacional, con la muerte de Kirchner el problema lo tienen ahora algunas posiciones del antikirchnerismo, que hacían de Kirchner y su demonización, el fundamento y el foco de su discurso. Al no estar Kirchner, ¿a qué se opondrán ahora? En términos ajedrecísticos: la muerte del rey le da a la dama la posibilidad de la iniciativa y, en ese contexto, la pregunta es al revés: ¿Dónde buscarán 'refugio' los antikirchneristas? El kirchnerismo es un movimiento complejo y heterogéneo, formado por sectores peronistas y no-peronistas. A nivel provincial, el peronismo va a ir unido a las elecciones y en ese contexto al kirchnerismo no-peronista local le quedan tres escenarios posibles: la autonomía casi sin estructura; la "pejotización" negociando los postulados ideológicos; y el juecismo, privilegiando una opción provincial, de corte progresista. La respuesta a cada escenario depende de los objetivos. Y hoy es tal la dinámica y la incertidumbre política que los tres escenarios son posibles. 4) La muerte de Kirchner ha sido sorpresiva pero la reacción popular no fue una sorpresa. Kirchner era un político en pleno ejercicio de su liderazgo, que estaba en medio de la batalla política cotidiana y había en el kirchnerismo un ejercicio de movilización permanente que no tienen otras fuerzas políticas. Sus seguidores vieron en él alguien que había ofrecido cosas que nunca se habían demandado, cosas que ni siquiera se habían soñado obtener.

Valeria Brusco - politóloga

1) El electorado cordobés ha sido históricamente bastante independiente. En sus tiempos, conservador, o desarrollista cuando a nivel nacional se desplegaba la ola peronista; también radical. Sin embargo, una fuerza movilizadora popular también se desarrolló en Córdoba. Tosco es el nombre que resume la idea. Con esto quiero repetir algo tan remanido como que en Córdoba conviven dos fuerzas distintas, ambas muy fuertes. No creo que la muerte de un líder construya, por sí sola, una fuerza capaz de hacer que el 9 por ciento se convierta en 35 por ciento. Las organizaciones políticas son eso precisamente porque requieren de posiciones y roles que son ocupados por personas. En Córdoba hay una especie de "error de traducción". La propuesta de Cristina y de Néstor Kirchner se pierde con ciertos traductores que llegan con tonada cordobesa.2) No estoy segura de que haya una interpretación unívoca sobre la expresión "el modo de hacer política". ¿Cuál es el modo de De la Sota, de Carrió o de Cobos? La confrontación es constitutiva de la vida, de la política, por lo menos para quienes ven en el mundo injusticias y necesidades de repartir otra vez. Eso genera necesariamente tensiones. Cuando hay modos de hacer política que no despiertan reacciones, y no "levantan la perdiz", a mi entender, hay intereses convergentes. La piedra en el zapato del "modo K" fue revelar esos intereses. 3) La izquierda en general ha tenido problemas para aglutinarse. Pero no en Córdoba, sino en el mundo. Y es lógico: mientras más ideológico o puro, menos se acepta negociar con los 'impuros'. Cuando los partidos de derecha tienen que unirse para que no se vean afectados los intereses de las cuentas bancarias, las 'impurezas' no son ningún obstáculo. En Córdoba hay sectores en crecimiento: estudiantes activos, tanto universitarios como secundarios, profesores e investigadores que apoyan el aire político en la política que inauguraron los K, sindicatos, la CTA, colectivos feministas y de reivindicaciones igualitarias de género, Carta Abierta, Hijos, Abuelas y Madres, los DD.HH. en general, militantes que buscaron sumar desde la centro izquierda y que no adhirieron al giro que hizo proyecto Sur, partidos en formación como el EDE de Sabbatella. No veo cómo De la Sota podría convencer con su 'traducción' de la idea kirchnerista a estos sectores. 4) Se revela crucial para la acción de los dirigentes, el cambio entre los 'pagos' individuales del tipo Programa Trabajar de épocas menemistas para asegurar con 150 pesos mensuales el apoyo a un gobierno que privatizaba, y los pagos en forma de obra pública, asignación universal o inclusive –y con tensiones– el Plan Argentina Trabaja de 1500 pesos mensuales. Dirigentes, punteros y desempleados reconocen que ese cambio se dio con los gobiernos K.