Golpeado, Cobos se prepara para resistir
Habría pensado en renunciar, debido a los insultos en la Plaza de Mayo. Sus colaboradores aseguran que aguantará y que seguirá en el cargo.
Buenos Aires. Julio Cobos pasa un mal momento. Quienes pudieron hablar en las últimas horas con él dicen que no renunciará ni pedirá licencia en el Senado, a pesar del contundente reclamo que le hizo toda la Plaza de Mayo, colmada de militantes oficialistas, durante las exequias de Néstor Kirchner. Una versión indicó el jueves que el mendocino habría pensado en dar un paso al costado, consternado por la reacción de la multitud que coreó sin cansarse "Andate Cobos, la puta madre que te parió". Pero esto fue categóricamente desmentido por sus principales voceros y operadores. "En lo personal, obvio que está muy dolido, pero él ya está curtido, no se va a ir. El escenario político cambió rotundamente, pero en lo institucional sigue todo igual. La Presidenta es la que gobierna y Julio sólo preside el Senado", explicó Juan Carlos Jaliff, ex vicegobernador de Cobos. Jaliff conversó largamente con el vicepresidente el viernes en su casa de Luján de Cuyo. Cobos se refugió en Mendoza desde el jueves por la noche. Decidió viajar de imprevisto porque tiene a su suegra, de 89 años, internada en un hospital. Y porque nada podía hacer en Buenos Aires, ya que el Gobierno nacional –a través del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández– le pidió expresamente que no asistiera al funeral de Kirchner. Clima. En el cobismo hay preocupación por el clima que se precipitó con la muerte de Kirchner. Creen que el kirchnerismo usará a Cobos como chivo expiatorio del dolor y que esto le generará mucho daño al vice en términos políticos. Por eso se preparan para un fuerte operativo desgaste de su figura. "En el oficialismo ya empezaron a hablar de desestabilización. Pero Julio no va a hacer nada contra la Presidenta, (ellos) deberían preocuparse más por la interna justicialista o por la burocracia sindical", sostuvo Jaliff, quien cree que algún sector del Gobierno buscará fortalecer a Cristina dentro del justicialismo azuzando el fantasma de Cobos como desestabilizador. Las palabras de Jaliff son parte de un intento del cobismo para que la bronca de los militantes K se dirija a otro destinatario: el camionero Hugo Moyano, con quien Kirchner habría discutido fuerte la noche anterior a su muerte. "Es una reacción lógica la de insultar a Cobos. Como cuando un hombre golpea al médico que le da la noticia de que un familiar falleció", explican en el entorno del vicepresidente. Complicado. Cobos esperará en silencio que pasen los ataques. Sin embargo, el vice es consciente de que la desaparición del ex presidente complica sus chances electorales. En el radicalismo nacional le dan la razón. "Mientras el kirchnerismo siga usando el hostigamiento a Cobos como una herramienta de militancia, sus posibilidades decaerán", sostuvo uno de los capos del partido nacional. "Más que nada porque el electorado independiente, que vota buscando estabilidad y quiere paz social, puede dudar en votarlo ahora que sabe que el odio del oficialismo es tan grande. Si llega a ser presidente, un sector grande y radicalizado de la sociedad querrá voltearlo. Por eso la gente dudará en votarlo", coincidió otro radical. Para colmo, la muerte de Kirchner dejó nuevamente mejor parado al rival de Cobos en la interna radical, el diputado Ricardo Alfonsín. La Presidenta lo recibió afectuosamente. El bonaerense logró despegarse incluso de los líderes de la UCR que combaten al kirchnerismo en el Congreso, como Ernesto Sanz, Gerardo Morales y Oscar Aguad, quienes tuvieron un trato frío en la Rosada. Cobos ya dio la orden a sus colaboradores de suspender toda actividad partidaria.

