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Política

Germán Kammerath, de socio fundador de Unión por Córdoba a armador en las sombras del PRO

Un repaso del zigzagueante recorrido político del riojano apadrinado por Menem que debió terminar sus días como intendente refugiado en el Jardín Botánico.

28 de octubre de 2021, 21:03
Germán Kammerath, de socio fundador de Unión por Córdoba a armador en las sombras del PRO
Germán Kammerath, cuando ocupó la Vicegobernación en 1999. (La Voz/Archivo)

El 31 de enero de 2002, José Manuel de la Sota viajó a Río Cuarto con un objetivo: explicitar que abandonaba a su suerte a German Kammerath, su primer vicegobernador, a quien había llevado hacia la intendencia de Córdoba en diciembre de 1999.

Después de casi dos años, Unión por Córdoba dejaba el Palacio 6 de Julio, la vieja Ucedé, antecedente del actual PRO; tomaba el control absoluto de la ciudad, y el gremio de los municipales (Suoem) se preparaba para destituir al intendente que impulsaba distintas privatizaciones de servicios en la ciudad.

Germán Kammerath en un acto de la Ucedé Córdoba, en Oliva. La imagen es de 1996. (La Voz/Archivo)
Germán Kammerath en un acto de la Ucedé Córdoba, en Oliva. La imagen es de 1996. (La Voz/Archivo) (La Voz)

Acorralado por múltiples frentes y sin músculo político, Kammerath se refugió en el más recoleto despacho disponible en la ciudad: mudó su oficina al Jardín Botánico, lejos de los bombos sindicales y los “cacerolazos” ciudadanos, pero rodeado de acusaciones y sospechas de múltiples negociados, y enfrentado con De la Sota.

Unos pocos días antes de la ruptura, en diciembre de 2001, mientras el país ardía, el gobernador intentó un salvataje/intervención: envió a varias de sus segundas líneas a ocupar cargos estratégicos.

Pero la convivencia de los socios fundadores de Unión por Córdoba estaba condenada: la imagen negativa del intendente superaba el 80 por ciento.

Kammerath se refugió en su círculo de confianza por aquellos días: Soher el Sukaria, actual diputada nacional; Laura Rodríguez Machado, quien quedaría como secretaria de Economía, y Rodrigo Agrelo, por entonces una de las jóvenes promesas de la política local, quien ocupó la Secretaría de Gobierno en la crisis. Los cambios de gabinete se repetirían constantemente hasta el final del mandato.

Rodrigo Agrelo y Germán Kammerath, en 2002, cuando estaban en la Municipalidad. (La Voz/Archivo)
Rodrigo Agrelo y Germán Kammerath, en 2002, cuando estaban en la Municipalidad. (La Voz/Archivo) (La Voz)

El Suoem –que había combatido a Kammerath por su intención de digitalizar los sistemas informáticos de la comuna, como paso previo a la tercerización del cobro de tasas municipales– vio la posibilidad de destituirlo: se sumó a una jugada de Laura Sesma, quien promovió la revocatoria prevista en la Carta Orgánica Municipal, y salió a buscar las 100 mil firmas que hacían falta para habilitar el referéndum.

La jueza electoral de la Provincia, Martha Vidal, hizo lugar a la apelación del por entonces intendente y suspendió el proceso.

Pero el peronismo capitalino, liderado por Olga Riutort, decidió mantener la avanzada, por lo que la Junta Electoral Municipal avaló el proceso. Una estrategia de apelaciones y planteos judiciales hizo que la revocatoria se volviese abstracta.

Germán Kammerath y Rubén Daniele, en el año 2002. (La Voz/Archivo)
Germán Kammerath y Rubén Daniele, en el año 2002. (La Voz/Archivo) (La Voz)

Con la ciudad endeudada y sus servicios semiparalizados, en 2003, Kammerath envió una “carta a los vecinos” en la que sostuvo que De la Sota “utiliza su profusa y costosa campaña proselitista para decir que está en deuda con los vecinos de la ciudad, pero no dice que le debe al municipio capitalino más de 100 millones de pesos y que mensualmente su administración se queda con gran parte del porcentaje de la coparticipación que les corresponde a los vecinos de la ciudad”.

Como pudo, quizá por la mano invisible de su padrino político, riojano como él y su primer empleador, Carlos Menem, el intendente llegó a diciembre de 2003: el nuevo jefe comunal, Luis Juez, le pidió que no le entregara las llaves de la ciudad, en el tradicional acto de traspaso.

Juez armó la Cigeka (Comisión Investigadora de la Gestión Kammerath) y puso al frente a Juan Carlos Rabbat.

Juan Carlos Rabbat junto a Luis Juez y a Daniel Giacomino, en la comisión investigadora de la gestión Kammerath. (La Voz/Archivo)
Juan Carlos Rabbat junto a Luis Juez y a Daniel Giacomino, en la comisión investigadora de la gestión Kammerath. (La Voz/Archivo) (La Voz)

De los cientos de expedientes que revisó, trazó tres líneas de investigación a las empresas Tecsa, Oca y Electroingeniería, contratadas por Kammerath para cubrir los servicios de informatización del municipio, la distribución de correspondencia y el mejoramiento del alumbrado público, respectivamente.

Se presentaron en total 12 denuncias contra Kammerath. Ninguna prosperó.

Radioaviso

La causa Radioaviso es anterior: Juez radicó la denuncia días antes de asumir. Cuando llegó a juicio, en septiembre de 2015, el senador Ernesto Martínez, que llegó como testigo estrella de la acusación, hizo naufragar el expediente: había olvidado desde los detalles hasta los trazos gruesos de la denuncia.

Cuando Luis Juez se enteró del desplante de su exasesor letrado y a quien le había cedido la banca que actualmente ocupa en la Cámara Alta, tuvieron un duro cruce telefónico.

Juez, en plena campaña por la intendencia junto con Olga Riutort, fue al otro día a la Cámara Segunda del Crimen y se ofreció como testigo: durante 48 horas hizo de su declaración contra Kammerath su principal acción de campaña. Por ese testimonio, la causa retomó su curso.

Luis Juez en la declaración por la causa Radioaviso, frente a Germán Kammerath. Fue en 2015. (Ramiro Pereyra)
Luis Juez en la declaración por la causa Radioaviso, frente a Germán Kammerath. Fue en 2015. (Ramiro Pereyra) (Ramiro Pereyra)

Kammerath se retiró a su casa en el country del Jockey, donde inauguró una costumbre que luego se extendió a los exintendentes de la ciudad de Córdoba: vivir en barrios cerrados.

Pero no dejó de tener influencia en el PRO. Algunos testigos lo ubican en el primer armado, cuando Nicolás Massot desembarcó en Córdoba con ese encargo.

Hay otro punto de contacto con Macri que sobrevuela la política: cuando le preguntaron en el juicio cómo se ganaba la vida, dijo que asesorando a empresas chinas, rubro en el cual Franco Macri fue un precursor.