Ganar tiempo, la última carta del Gobierno
El duro comunicado de Alberto Fernández sobre el FMI dinamitó la tregua y provocó mayor inestabilidad financiera. El Gobierno estira los plazos e inicia renegociación con el FMI
Ante la falta de dólares, el Gobierno salió ayer a ganar tiempo. Lo necesita frente al exigente calendario de pagos de la deuda porque, ya sabemos, la confianza es un bien escaso cuando se habla del panorama financiero argentino.
Desde las Paso hasta ayer, las condiciones financieras se deterioraron. Los tenedores de deuda soberana anticiparon que el país podría tener dificultades para hacer frente a sus obligaciones, y los bonos empezaron a caer.
Pero, además, el devaluado peso nacional volvió a derrumbarse, el dólar pegó un nuevo salto y el riesgo país tocó números récord.
La tregua entre Mauricio Macri y Alberto Fernández duró un suspiro. Las varias llamadas que intercambiaron sirvieron para aquietar las aguas por unos días, pero el candidato del Frente de Todos quemó puentes luego de reunirse con los representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Un duro comunicado de Fernández sobre el FMI dinamitó las últimas bases sobre las que se sostenía la frágil estabilidad financiera y, desde el martes, todo fue barranca abajo para Argentina.
En ese contexto, ayer a las 17 se anunció que, una hora después, el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, haría anuncios importantes para recobrar la estabilidad y frenar el dólar. Fue entonces cuando el Gobierno anunció un paquete de medidas que apuntan a postergar vencimientos.
La palabra “reperfilar” se convirtió en tendencia.
Ante ese panorama, reconfiguramos nuestra cobertura diaria para dedicar tres páginas y el título principal de esta edición a las medidas de Lacunza. Con la cobertura de la conferencia del ministro, con las repercusiones y también con el análisis sobre cómo esto repercutirá en el mercado.
Son días de vorágine informativa que obligan a los medios a cambiar, por la tarde, las planificaciones que se decidieron apenas unas horas antes. Al ritmo frenético de la desconfianza externa sobre el país, las noticias no se detienen ni un minuto.
De la mano de las tensiones en el escenario político, la economía y las finanzas no dan buenas noticias. Y esto lleva ya más de un año.

