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Esas vigas clavadas en nuestros ojos

Son escasos los proyectos políticos que se han resistido a la tentación de buscar candidatos conocidos por otras actividades. Casi nadie puede hacer alarde de no tener como socio al que fuese su enemigo.

29 de abril de 2015 a las 12:01 a. m.
Esas vigas clavadas en nuestros ojos

Es bíblico aquello de que todos somos expertos en encontrar pajas en ojos ajenos mientras ignoramos las vigas en los propios. Muchos kirchneristas –en nombre del proyecto que se arroga la recuperación de la política– consideraban una afrenta que el PRO llevase como candidatos a humoristas u otras personas sin militancia o formación para aspirar a ser estadista, como el caso del santafesino Miguel Del Sel.Ahora, es el turno de los no kirchneristas de mofarse de la decisión K de llevar al cómico Eduardo "Cacho" Buenaventura como aspirante a vicegobernador en Córdoba.La banalización, farandulización, frivolización de la política lejos está de ser un fenómeno nuevo. Eva Perón pasó de actriz de reparto a protagonista clave del movimiento político más importante del siglo 20 en Argentina. De ahí para acá, la lista es larga. El menemismo fue el que más explotó esa opción, de la cual el kirchnerismo –como vertiente interna que es del peronismo– ha usado a tal punto que su principal candidato presidencial es un deportista.Las contradicciones de la política y de la ciudadanía están más que expuestas. Así, muchas franjas de la población se indignan por la irrupción de candidatos sin trayectoria política, pero no votan a los dirigentes que sí la tienen, por el solo hecho de que no los conocen. Como no se vota a los que no se conoce, y ser conocido es algo cada vez más difícil en una sociedad en la que la información circula con una velocidad meteórica por canales diversos, el atajo de buscar a figuras identificadas es una tentación a la que casi ningún proyecto político escapa. Mi mejor enemigo Otra cosa a la que deberá adaptarse el discurso político es la condena ajena pero la aceptación propia hacia las contradicciones de aliarse con aquel que se consideraba enemigo. Tal vez sea esa una actitud humana que trasciende los límites de la política. Así, la alianza opositora en Córdoba se conforma con dirigentes que se dijeron (dicen en algunos casos) de todo como Luis Juez, Oscar Aguad y Ramón Mestre, entre otros.Delasotistas y kirchneristas compartieron el mismo espacio durante mucho tiempo y hace otro tanto que ambos construyen el discurso ubicando al otro como el principal oponente. Pero Juan Schiaretti comunicó con entusiasmo que había kirchneristas que lo apoyan y Eduardo Accastello fue a buscar a una de las estrellas que José Manuel de la Sota usó para la comunicación partidaria y de gestión.Es más, Accastello le ofreció públicamente a la pareja de De la Sota, Adriana Nazario, y hace unos días tentó en privado a uno de los ministros más delasotistas, como Daniel Passerini, para que dejase de ser primer candidato a legislador de Unión por Córdoba y pasase a ser vice del kirchnerista Córdoba Podemos.Ayer, "Cacho" reconoció que De la Sota lo llamó. El gobernador ha invertido mucho dinero en él (tanto público como de campaña) y trató de disuadirlo.Algunos conjeturaron con la venia del jefe del peronismo cordobés, pero los operadores del gobernador son contundentes al responder: "De la Sota quiere que Schiaretti gane sí o sí. Una derrota el 5 de julio sepulta su precandidatura presidencial y ni se puede presentar en las Paso". El jefe y los jefes En la oposición se frotan las manos por estas movidas en el peronismo. Aguad decidió jugar fuerte con Juez, a quien hubiese preferido como candidato a vicegobernador. Lo puso de jefe de campaña y se mostrará siempre con el senador nacional y con Héctor Baldassi.La movida parece apuntada a aprovechar los puntos que mide Juez de manera individual, a riesgo de generar malestar en el radicalismo.También apunta a tomar distancia de la gestión municipal de Ramón Mestre, cuya valoración social es motivo de preocupación en el flamante Juntos por Córdoba.Aguad y Schiaretti tienen algo en común: están incómodos con sus respectivos candidatos a intendente (Mestre y Esteban Dómina).El líder del Frente Cívico insistirá con su respaldo a la principal rival de Mestre, Olga Riutort, y si la concejala no cierra una alianza con De la Sota por la vía de Sergio Massa (lo cual parece poco probable), le ofrecerá el candidato a viceintendente.Juez quería que fuese su mellizo Daniel, pero el operador macrista Emilio Monzó le pidió que fuese a la lista de legisladores provinciales. Así que surgió el nombre de Juan Pablo Quinteros, que tiene con Juez una relación tan estrecha como su hermano. Pero Riutort dice que no hay nada de eso, que ella elegirá el compañero de binomio y que sigue siendo víctima de todo tipo de operaciones. Los riutoristas sostienen que una cosa es Daniel Juez (por el apellido) y otra, cualquiera del resto del Frente Cívico.El argumento de Juez hacia el seno de Juntos para sus coqueteos con Riutort es que busca votantes peronistas no contenidos por De la Sota.El trío Aguad-Baldassi-Juez se paseará en estos días por medios porteños presentando su sociedad. Es muy probable que los tres, o algunos de ellos, le pidan a Macri que lo convenza a Mestre para que no pegue la elección municipal capitalina con las Primarias nacionales del 9 de agosto.El argumento será que se mezclarán las campañas y le dirán al líder del PRO que lo mejor que le puede pasar a Mestre es aprovechar un eventual triunfo en las Paso en Córdoba para votar intendente unas semanas antes de la general del 25 de octubre.Hasta acá, Macri viene demostrando que es el jefe de la coalición opositora cordobesa. Habrá que ver si va a seguir ejerciendo ese rol.