¿Equidad versus claridad?
La realización del debate ha tenido un doble mérito: consolida de contrastar propuestas antes de una elección, y reabre la discusión sobre el mejor método para hacerlo. Carlos Jornet.
La realización del debate entre los cuatro principales candidatos a intendente de Córdoba ha tenido un doble mérito: consolida la práctica iniciada en 2007, de contrastar propuestas antes de una elección, y reabre la discusión sobre el mejor método de realizar este tipo de encuentros. Cuatro años atrás, la cuestión pasaba por convencer de la necesidad de debatir. En esta misma página, el rector de la Universidad Católica, Rafael Velasco, considera inequitativo convocar sólo a los cuatro candidatos que lideran las encuestas. Coincidimos. De hecho, el suplemento que incluimos en nuestra edición de hoy incluye la palabra de los 11 candidatos. Pero en un sistema político en el que proliferan las postulaciones y en el que varios de quienes se presentan lo hacen a sabiendas de que es difícil incluso que accedan al Concejo Deliberante, una convocatoria amplia garantiza igualdad de oportunidades pero complica el diálogo y hasta lo torna confuso. Los temas centrales suelen quedar minimizados y el ciudadano, envuelto en la entropía de 11 voces acotadas en tiempo, no llega a diferenciar las propuestas. La estrategia de los participantes, en ese contexto, en general se limita a reproducir los spots de campaña. Lamentablemente, no fue sancionada por la Legislatura la recomendación de la comisión de expertos para la reforma electoral de la Provincia –que Velasco integró junto a la rectora de la Universidad Nacional, Carolina Scotto, y otras personalidades–, en el sentido de que se regulara la obligatoriedad de los candidatos a gobernador de debatir públicamente a través de los medios de difusión. La sugerencia –de alcance provincial y no municipal– pedía garantizar equidad y transparencia. Entendemos que también debe buscarse claridad y profundidad en las propuestas. En otros países, como Estados Unidos o Colombia, ello se logra con varios debates: unos con participación de todos, como el que organiza la UNC para el 4 de septiembre; otros, con los principales candidatos, como el convocado por este diario, El Doce y Cadena 3 para hoy. Es positivo que ya no discutamos la necesidad de los debates. Pero la responsabilidad de perfeccionar el sistema y hacerlo obligatorio es de la dirigencia. A los medios nos corresponde participar en la difusión de las propuestas.

