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Entrevista a Ernesto Sanz: López no te resuelve todos los problemas

El líder radical dice que el “kirchnerismo fue un modelo de acumulación de poder corrupto” y que tenía un final cantado.

03 de julio de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Entrevista a Ernesto Sanz: López no te resuelve todos los problemas

Es el dirigente de la UCR que más influye en el presidente Mauricio Macri, pese a que por su propia voluntad rechazó ser ministro de Justicia. Tres veces por semana asiste a la Casa Rosada –cuando está en Buenos Aires– para participar del "gabinete de coordinación" y para aportar su punto de vista sobre la economía, la política y "la calle". En esta entrevista con La Voz , Ernesto Sanz –quien este martes expondrá en la Bolsa de Comercio de Córdoba– admite que el caso López es un bálsamo para el Gobierno y asegura que no lo sorprendió la abrupta caída del kirchnerismo. "Siempre dije que era un monstruo que se iba a fagocitar a sí mismo". –Después de 22 años no está ocupando ningún cargo público, pero influye en el Presidente. ¿Cómo define este rol? –Soy un consultor, un consejero, un amigo personal del Presidente que le brinda permanentemente una visión de la calle, de la sociedad, de los factores de poder. Yo no tengo cargo público y eso me permite meterme en todos lados, sin estar metido en el microclima que tienen que habitar los otros que sí son funcionarios. La verdad es que yo al principio no lo entendía, pero se fue dando. Él me convocó en enero por dos temas puntuales y de ahí fueron surgiendo intervenciones más constantes. –¿Cómo está Cambiemos? –Mire, ha funcionado mucho mejor de lo que yo creía. Los agoreros de siempre nos pronosticaban las peores cosas en los primeros seis meses. Que íbamos a romper, que se quebraban los bloques, que iba a haber fugas. Nada de eso. Lo que ha habido es una gran dinámica hacia adentro. –¿Se imaginó que el kirchnerismo tendría un derrumbe tan rápido? –Si digo que no me sorprendió, van a decir que soy un marciano. Pero yo siempre caractericé al kirchnerismo no como un modelo político, eso siempre sonó pretencioso. El kirchnerismo fue un modelo de acumulación corrupto de poder político y económico. Y, como todos los modelos de acumulación de poder, no tuvo ninguna ideología, por eso se terminó fagocitando a sí mismo. ¿Qué es lo que iba a pasar? En algún momento el monstruo se iba a fagocitar a sí mismo. –¿Cómo ve la película del kirchnerismo dentro del justicialismo? –El peronismo va a dar vuelta la página, es un animal de poder. En buena hora que se recupere. La pregunta del millón es qué peronismo se recupera. Con qué liderazgos, con qué visión. La democracia argentina es débil porque no logró componer un sistema político equilibrado, por eso necesita del buen peronismo. –El caso López sin duda acelera la caída del kirchnerismo, pero también le dio oxígeno al Gobierno, que tiene problemas para poner en marcha la economía. –Es cierto, ha sido un bálsamo en lo que yo llamo "el bache", que es un espacio en el que las buenas decisiones que el Gobierno ya tomó tardan en tener los objetivos que esperamos: más empleo, más crecimiento, más inversiones, menos inflación. Algunos lo ven más extenso o más profundo. Pero el bache está. ¿Cómo se transita? El desafío del Gobierno es no creer que lo de López te resuelve los problemas o que vas a tener un López por semana. Si se entiende esto, si no se duerme en los laureles, el Gobierno estará más cerca de empezar a transitar un escenario económico que, no tengo ninguna duda, va a ser bueno. –Hay quienes observan un escenario económico delicado y su conjugación con una demanda social de poner fin a la impunidad de la corrupción. ¿No se corre el riesgo de volver al "que se vayan todos"? –Primero: no habrá un escenario económico como el de 2001 ni de casualidad. Podrá haber descontento, eso seguro. La transición es complicada. Pero de ninguna manera estamos cerca de una crisis. No vamos hacia un estallido, vamos a aflojar las tensiones sociales. Eso, con relación a la economía. Pero en la parte de la política, creo que quien puede evitar que esto no sea un "que se vayan todos" es únicamente la Justicia. Los políticos podremos decir acá están los buenos y acá están los malos. Pero es la Justicia la que dictamina. Tiene un desafío hacia dentro, que es reivindicarse socialmente. Yo no voy a hacer caza de brujas con los jueces, por más que tengo mucha bronca. –La pregunta es entonces si la Justicia está preparada para dar respuestas. –Teóricamente sí. Lo vemos en el hecho de que lo que antes no se hacía, ahora lo está haciendo. Están los mismos jueces, los mismos fiscales, los mismos empleados. Lo que antes no eran allanamientos, ahora son allanamientos. Lo que antes no eran procesamientos, ahora son procesamientos. Y lo que antes no eran condenas, ahora son condenas. Pero es cierto que están los mismos personajes. Lo que creo es que tienen una oportunidad que no es la sobreactuación. En ese caso, estaríamos entrando en un péndulo. La Justicia tiene que encontrar un camino de eficiencia y equilibrio.