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En el mundo de los gestos, el arreglo está clarísimo

Cristina Fernández utilizó ayer expresiones del economista Miguel Bein, quien aseguró que en las últimas semanas hubo “una corrida del mercado” para “hacer volar el Gobierno”.

13 de febrero de 2014 a las 03:03 p. m.
En el mundo de los gestos, el arreglo está clarísimo

Cristina Fernández utilizó ayer expresiones del economista Miguel Bein, quien aseguró que en las últimas semanas hubo "una corrida del mercado" para "hacer volar el Gobierno", con el objetivo de volver a machacar sobre supermercadistas, especuladores y, como ya es una fija, los medios de comunicación. Bein es un conocido de la economía y las empresas y eso fue lo que aprovechó la mandataria. Además de haber sido secretario de Política Económica de Fernando de la Rúa, es el titular de una de las consultoras sancionadas con 400 mil pesos de multa por Guillermo Moreno, a raíz de las mediciones de la inflación.Pero lo más importante es que hoy el "Colorado" Bein forma parte del equipo económico de Daniel Scioli. Tal vez por ese lado se entiendan mejor expresiones sobre la "conspiración de mercado" de la que no ofreció pruebas.Al hablar desde la Casa Rosada, primero por la televisión pública y luego por cadena nacional, Cristina tuvo un inocultable gesto de deferencia para con el gobierno de Córdoba. Saludó con apreciable amabilidad a la vicegobernadora Alicia Pregno, presente en una teleconferencia desde la empresa Systel, que ayer inauguró una inversión de 20 millones de pesos.Es más, Cristina le pidió a Pregno "disculpas" por no haberla reconocido. Inimaginable meses atrás, cuando la relación con De la Sota ardía en la hoguera de los desencuentros.Es decir, con pocos minutos de diferencia mandó dos señales. Una a Scioli, vía Bein, y otra a De la Sota, con Pregno, quien a la vez le retribuyó saludos del gobernador. En los actos, tanto en la Casa Rosada como en Systel, donde también había militantes y dirigentes kirchneristas, nadie reprobó ese instante.¿Qué cambió? La respuesta está tal vez en la obviedad de las cosas: las enormes necesidades cruzadas, una de estabilizar su gobierno debilitado por la devaluación que se fue de inmediato a los precios; los otros, de pagar los sueldos y garantizar la paz social.