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En el cierre, Alfonsín prometió "recuperar la República"

Habló en un acto en un hotel, junto a dirigentes radicales. Antes recorrió La Matanza acompañado por De Narváez.

12 de agosto de 2011 a las 12:01 a. m.
En el cierre, Alfonsín prometió "recuperar la República"

Buenos Aires. Arrancó leyendo su discurso, cosa que confesó nunca había hecho antes. No quería dejarse nada en el tin­tero y aprovechar los minutos centrales de los noticieros de la noche. Pero luego se fue entusiasmando y dejó las anotaciones de lado. Ricardo Alfonsín, precandidato presidencial de la alianza de la UCR y del peronismo disidente de Francisco De Narváez (Udeso) aseguró a vi­va voz que "el 10 de diciembre vuelve la República. Se terminan los DNU, los súper-poderes, los presupuestos truchos. Tendremos un gobierno ejemplar". Fueron las palabras de su cierre de campaña en un acto que se realizó en un hotel a metros del Cabildo porteño. Alfonsín estuvo junto a su compañero de fórmula, el economista Javier González Fraga y varios dirigentes radicales y extrapartidarios que integran las listas de Udeso. Atilio Benedetti (candidato a gobernador de Entre Ríos), Rodolfo Rodil (dirigente de De Narváez), Miguel Bazze (titular de la UCR bonaerense), Graciela Ocaña (candidata a diputada), Manuel Garrido (ex fiscal anticorrupción y candidato a diputado), Ernesto Sanz (presidente de la UCR nacional) y Gerardo Morales (senador por Jujuy) respondieron primero preguntas que tres catedráticos especialistas en ciencia política le formularon ante la audiencia. El investigador y docente de la UBA Luis Tonelli, la politóloga de la Universidad de El Salvador Carla Carrizo y el investigador del Conicet Marcelo Cavarozzi invitaron a los dirigentes y candidatos a reflexionar sobre el Estado kirchnerista y a expresar sus propuestas. El día de cierre de campaña en rigor comenzó antes para Alfonsín. Estuvo en La Matanza junto a su socio peronista, De Narváez, Sanz y González Fraga. Fue una recorrida breve por el centro del más populoso partido del conurbano y un café ante la mirada de los medios. Trataron de silenciar los rumores sobre desinteligencias de la dupla que arreciaron la campaña. De Narváez, que no estuvo en el acto de cierre de Alfonsín de la noche, mandó a José Scioli, hermano del gobernador Daniel Scioli pero hombre de confianza del dirigente peronista disidente en representación. José Scioli es candidato a senador nacional bonaerense. Desde un atril, Alfonsín articuló un discurso que tuvo dos pilares: la recuperación de las instituciones y la promesa de volcar el crecimiento económico en la lucha contra la pobreza. En pocas ocasiones le pegó al kirchnerismo explícitamente, aunque desgranó propuestas correctivas al "modelo K". Sólo cuando habló del candidato a vicepresidente de Cristina Kirch­ner, el ministro de Economía Amado Boudou y su ya célebre afirmación sobre que la inflación no afecta a las clases populares y es sólo una preocupación de las clases medias altas, Alfonsín mostró los dientes. "Pobre, que eleve la discusión. Estas cosas hablan más de él que de nosotros", sostuvo. Y recordó que del país "se fugaron en los últimos seis meses 10 mil millones de dólares". En el terreno de las promesas, Alfonsín repitió el libreto con el que se lanzó en diciembre del año pasado. Postuló tolerancia cero para el narcotráfico, eliminar los desarmaderos de autos del conurbano y poner satélites en todas las fronteras. Continuar las políticas asistenciales para quienes no tienen trabajo pero redireccionar el gasto público para paliar la pobreza. Y propició una educación "en valores y no sólo destinada a que los chicos aprendan a ganar plata". Alfonsín identificó al kirchnerismo con la corrupción y la prepotencia. "Los corruptos van a ir todos presos, sean funcionarios o empresarios", prometió. Luego, aseguró que su gobierno será "de ejemplaridad y seriedad" y que se rodeará de funcionarios probos.