Empezar de cero con modelos prestados
Mestre se mira en el espejo de De la Sota para levantar imagen. Y le copió al gobernador lo de repetir anuncios de anuncios. Sospechas de corrupción les impactan distinto a radicales que a peronistas.
En Argentina, solemos citar como uno de nuestros males que cada gestión empieza de cero, como si nada de lo hecho antes hubiese ocurrido y se escribiese en cada asunción de un gobernante la primera página de la historia.
En Córdoba, vivimos por estas horas un fenómeno similar, pero con un curioso detalle: empieza de cero la misma gestión a mitad de mandato.
El primer anuncio del renovado gabinete del intendente Ramón Mestre fue un plan de iluminación de la ciudad, apenas 21 días después de que se hubiera lanzado un plan de iluminación de la ciudad.
Así como Mestre intenta mirarse en el espejo de José Manuel de la Sota, cuya imagen estaba en el piso a fines del año pasado por diversos factores, también el intendente ha tomado el modelo del gobernador de repetir y repetir los anuncios de anuncios. Compartir asesores muchas veces implica compartir políticas.
En ese caso, colaboradores del intendente explican que hay diferencias entre sendos anuncios iluminísticos. Dicen que el anterior era con empresas tercerizadas y este es con personal municipal.
Para ello, el flamante secretario de Infraestructura, Héctor Di Forte, arrancó con reuniones con los delegados gremiales del área para ver si logra el ambicioso objetivo de iluminar la ciudad.
La negociación directa con los delegados es de otro modelo, el del exintendente Luis Juez, que fue costoso para la ciudad y de escasos o nulos aportes en materia de gestión.
Justamente, entre los fracasos de Mestre, tal vez sea central lo que fue el eje de sus dos campañas como candidato a intendente: disciplinar el personal municipal.
Si vasta un botón de muestra, la protesta de los inspectores de Tránsito en rechazo de que la Policía provincial controle las motos en la ciudad de Córdoba constituye una acción tan ridícula como grave, en un contexto en el que la inseguridad y los accidentes viales son dos flagelos que asuelan a los grandes centros urbanos. Mientras el mundo va hacia la conjunción de diferentes niveles de gobierno en los controles, Córdoba se esfuerza por ir a contramano.
Ayer, la protesta gremial de esa área demoró un anuncio de los nuevos funcionarios de Transporte. Está más que claro que en esas condiciones es imposible gobernar una ciudad. El tema es que Mestre dijo en dos campañas seguidas que él lo podría lograr.
Los que hablaron con el intendente en estos días coinciden en que ha cambiado bruscamente el tono en sólo una semana. De aquel que creía que todo era una conspiración de los que aspiran a sucederlo, sumada a inclemencias climáticas, a este de expresiones más moderadas, autocríticas y de admisión de la gravedad del problema.
Y quedó claro que es un intendente golpeado. El interrogante abierto es si logrará o no recuperarse. “Sí, se puede”, le cantan sus militantes incondicionales, los que están dispuestos a defenderlo en cualquier circunstancia, como los que “bancan” a Cristina anuncie lo que anuncie u ovacionaron a De la Sota en medio del terror del acuartelamiento y los saqueos.
Mandíbula de cristal
El gran desafío es recuperar la gestión. Se ha dicho y repetido que si los cordobeses tuviesen los servicios más elementales bien prestados, las sospechas de corrupción no encontrarían el mismo eco que cuando la ausencia del Estado aflora en cada esquina.
Y Mestre tuvo que hacer los cambios sacudido por las sospechas y las denuncias. En algunos casos con remociones que parecieron preventivas.
En este punto, hay que destacar un hecho que constituye una constante en la historia argentina: los radicales tienen una mandíbula mucho más frágil ante los casos de supuesta corrupción que los peronistas.
Una simple sospecha suele llevarlos a la lona, mientras que los gobernantes del PJ soportan de pie los golpes de condenas judiciales por hechos tan graves como millonarios. Repasar los montos que se discuten en los casos bajo sospecha en la Nación, la Provincia y la Municipalidad basta para corroborar la afirmación.
Con lo cual, y aunque suene perogrullesco, el uso de la misma medicina puede tener diferentes efectos en cada paciente.

