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Elecciones 2021: Schiaretti contra todos, en una apuesta que suma riesgo

A dos semanas de la votación, el gobernador concentra el protagonismo de la campaña, en una estrategia que también monopoliza el riesgo. Juntos por el Cambio sigue sumando y pasó de buscar la sexta banca a fantasear con la séptima.

31 de octubre de 2021 a las 12:00 a. m.
Elecciones 2021: Schiaretti contra todos, en una apuesta que suma riesgo
Luis Juez, Juan Schiaretti y Carlos Caserio. (Ilustración de Juan Delfini).

La campaña de medio término que vive Córdoba suma intensidad, y las dos semanas que restan prometen niveles de tensión política más propios de encarnizadas elecciones locales que de las anteriores disputas legislativas.

Las encuestas empiezan a advertir que el resultado también puede ser histórico.

El elemento distintivo de estos días es la centralidad absoluta que adquirió Juan Schiaretti en la apuesta de Hacemos por Córdoba. El gobernador desplegó un discurso anticentralista en todos los frentes, que va subiendo el tono día a día y que generó respuestas del Gobierno nacional con la firma de la propia Cristina Kirchner.

También enunció sin vueltas su intención de construir una fuerza federal que desde el interior dispute la conducción del país, se declaró miembro del “partido cordobés” –hacía tiempo que esa referencia no se exhibía con orgullo– y repitió hasta el cansancio que los votos a Juntos por el cambio y al Frente de Todos son “en contra de Córdoba”.

Es tan fuerte la apuesta como el riesgo que asume Schiaretti con esta “campaña al hombro”.

En situaciones habituales, semejante despliegue discursivo del dirigente político más valorado de la provincia debería incidir en la opinión de ese electorado que tiene una alta valoración de su gestión.

No está claro que vaya a resultar así esta vez, y crece la preocupación en el peronismo por las consecuencias de esa exposición, que también pone en juego los planes futuros del propio Schiaretti a nivel nacional y que inquieta como pocas veces a Hacemos por Córdoba, por los dos años que vienen.

“¿Quién podría intentarlo si no es Schiaretti?”, responden los peronistas que leen encuestas.

El Panal

El Panal realiza esfuerzos titánicos por asentar dentro de los límites de Córdoba el eje de una decisión electoral que la inmensa mayoría de los cordobeses calibró hace dos meses en términos nacionales.

Esa definición cordobesa ratificará –no hay ninguna duda– el antikirchnerismo acérrimo que domina el centro del país, pero tampoco hay dudas sobre el resultado: Luis Juez y Rodrigo de Loredo son quienes capitalizan esa reacción mediterránea. Schiaretti salió a reclamar su parte.

Hasta dónde

La pregunta que desvela a unos y a otros –incluyendo a quienes perdieron la interna que representaron las Paso para Juntos por el Cambio– es hasta dónde crecerá esa ola que todavía no encuentra límite y que promete alterar los dos años que vienen. Los resultados de las encuestas sorprenden a los propios encuestadores: Juez y De Loredo siguen sumando.

Los esfuerzos del schiarettismo hasta ahora casi no se registran en las mediciones; el Frente de Todos se enfrenta a la posibilidad aciaga de no lograr siquiera un diputado, y para el resto de las fuerzas son escasas las chances de lograr más votos que en las Paso. Eso es lo que muestra el panorama a dos semanas de la elección.

El triunfalismo que envuelve a Juez y De Loredo tampoco encuentra límite. El discurso que encarnan fue abandonando las propuestas y concentrándose tan sólo en potenciar la denostación del kirchnerismo, fortalecida por la reiterada presencia de los principales opositores nacionales al Gobierno. Con eso les sobra.

Consideran casi garantizada la sexta banca en Diputados –se renuevan nueve– y, alentados por las mediciones que más los favorecen y una tendencia que no se frena, algunos empezaron a fantasear con llegar al séptimo escaño. Ese registro sería inédito en Córdoba.

Esas mediciones son las que llevan a Schiaretti a extremar una arremetida contra el macrismo que en algunos momentos suena impostada.

Marcos Juárez es un sitio icónico para el macrismo. Ahí fue la primera victoria del PRO fuera de Buenos Aires y hasta allí fue el viernes Mauricio Macri a ratificar el poderío de Juntos por el Cambio.

Ayer, sábado, en esa misma ciudad, Schiaretti pronunció el discurso más sustancioso de su arremetida electoral: “Miran a toda la Patria como si fuera el Amba”, sostuvo, sin hacer distinciones entre el macrismo y el kirchnerismo, ante empresarios y productores a quienes les recordó que son los mayores aportantes de retenciones del país y les pidió que no voten en contra de Córdoba. Entre los comensales, estaba Pedro Dellarrosa, el intendente que un día antes había sido anfitrión de Macri.

Horas antes, había sido el propio expresidente el encargado de devolverle gentilezas a Schiaretti.

“En privado me dice otras cosas”, dijo Macri cuando fue consultado sobre la reiterada afirmación schiarettista de que tanto el macrismo como el kirchnerismo “chocaron el país”.

La inesperada definición de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que llevó a la cárcel por corrupción al exintendente Germán Kammerath volvió a poner en cuestión que las diferencias entre el peronismo cordobés y el macrismo sean tan acérrimas, y también la solidez de los consensos dentro de Juntos por el Cambio.

Todas las paradojas políticas de Córdoba quedaron expuestas con esa detención: el socio ucedeísta malquerido que ayudó al triunfo original de José Manuel de la Sota y que fue catapultado por el peronismo a la Municipalidad de Córdoba también fue el armador en las sombras del macrismo en esta provincia.

Terminó preso por una denuncia de Luis Juez, quien ahora le promete a Juntos por el Cambio una victoria de una magnitud impensada y que en dos semanas reclamará la conducción de ese espacio.