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El “vienen por todo” en las empresas

Detrás de los fuertes cruces, existe el temor entre los ejecutivos empresariales de que el Gobierno nacional aumente todavía más su nivel de intervención en las compañías.

24 de octubre de 2014 a las 12:01 a. m.
El “vienen por todo” en las empresas

Nadie lo ha estudiado científicamente: debe haber un vaso comunicante directo entre la caída de las reservas del Banco Central y el aumento del nerviosismo de los empresarios cuyas compañías manejan divisas. Ello explica en parte la nueva escalada dialéctica surgida entre el kirchnerismo y las organizaciones dirigenciales por la marcha de la política económica y la injerencia oficial en los sectores económicos.En concreto, el temor empresarial expresado en estas horas durante el 50º Coloquio de Idea en Mar del Plata deviene de la presunción de que el oficialismo subirá progresivamente su intervención en las grandes compañías hasta el final del mandato y vulnerará derechos.Miguel Blanco, el presidente de Idea, fue muy duro con esto en el discurso que dio ante el propio gobernador bonaerense, Daniel Scioli, a quien el kirchnerismo ahora cuestiona haber asistido al Coloquio. Blanco dijo, en síntesis, que sin reformar formalmente la Constitución, el oficialismo la modifica a su antojo por vía de su mayoría simple en el Congreso.Para los ejecutivos, tanto la Ley de Abastecimiento como la reforma del Código Civil tienen ese sentido. Quebrar lo que es inquebrantable en la Carta Magna.Hay que hacer aquí una puntualización importante: Idea cuenta con un alto nivel de asesoramiento jurídico, tanto de estudios de abogados como de miembros de la propia Justicia.El Gobierno les contestó por vía de Jorge Capitanich. Julio De Vido se sumó al contraataque caracterizándolos como "buitres". Pero Axel Kicillof lo hizo fácticamente al apurar a los productores para que vendan su cosecha, tras el compromiso de aceiteros y exportadores para liquidar divisas por 5.700 millones de dólares.Algunos economistas, como Luis López Secco, dudan seriamente de que se pueda alcanzar ese número, que serviría para calzar gran parte de la deuda que acumulan en su favor las empresas que importan bienes. Para Orlando Ferreres, esa acreencia ronda los 5.600 millones de dólares y ya cruza a múltiples sectores, no sólo a las automotrices y las tecnológicas de Tierra del Fuego. Juan José Aranguren, el presidente de Shell Argentina, declarado como el enemigo público número 1 por los K, lo resumió desde el campo de lo evidente: "Es obvio que en la Argentina la economía tiene problemas, es obvio que el nivel de inflación es alto, que no hay suficientes divisas para poder importar los insumos que la industria necesita".Ahora, la pregunta es si esta relación virulenta en los discursos será así los 400 días que quedan del gobierno de Cristina o si, en todo caso, como presumen los empresarios, el kirchnerismo puede pasar de la dialéctica a la acción concreta.Para el empresario cordobés Martín Amengual, presente en el Coloquio, el escenario puede inclusive empeorar si no hay un acuerdo con los holdouts . "Racionalmente, uno piensa que debería haber un arreglo con los acreedores para poder conseguir fondos en el exterior, pero si no lo hay, vienen por todo", evaluó.