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El viejo rencor

El Cordobazo, primero, y el Viborazo, después, acorralaron sentimientos de rencor a la espera del próximo zarpazo de una dictadura.

24 de noviembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El viejo rencor

"Confundida entre la múltiple masa de valores morales que es Córdoba, por definición, se anida una venenosa serpiente cuya cabeza quizá Dios me depare el honor histórico de cortar de un solo tajo". El 15 de marzo de 1971, una reacción popular protagonizada por obreros y estudiantes salió a responder esas palabras y produjo otro de los grandes episodios de la resistencia de las multitudes llamado "Viborazo" (con traducción incluida: en Córdoba, a las serpientes se les dice víboras).Las había dicho José Camilo Uriburu, interventor de la provincia en aquellos días de la dictadura que se tituló a sí misma "Revolución Argentina" y que había iniciado Juan Carlos Onganía en 1966.El hombre, que no era militar sino político conservador, había dicho más: "Nadie ignora que la siniestra organización antiargentina que dirige a los que quieren dirigir a la contrarrevolución ha elegido a Córdoba, epicentro nacional, para su cobarde y traicionera maniobra".Aquel discurso, que vino a remover las brasas que aún estaban encendidas del Cordobazo, expresaba el claro sentimiento de rencor de una dictadura que había encontrado aquí su punto de resistencia más alto, y que incluso había iniciado la debacle de Onganía.Ese rencor, aunque acorralado, se quedaría agazapado, rumiando convicciones violentas y extremas hasta el paroxismo, a la espera de la oportunidad de un próximo zarpazo. Energías productivas La evocación que trajo el fiscal Facundo Trotta, en la audiencia del martes de la semana anterior, fue el comienzo de un largo alegato sobre los más de 700 casos que llevará adelante junto a Rafael Vehils Ruiz y Virginia Miguel Carmona, los otros integrantes del equipo del Ministerio Público Fiscal. "Estamos frente a un juicio histórico: es el juicio por delitos de lesa humanidad más grande que haya tenido nuestra provincia y, junto al juicio de la Esma, el más grande de nuestro país", señaló. La dimensión del juicio sobre las violaciones de los derechos humanos que se cometieron en La Perla y en otros centros de detención indica un grado de intensidad represiva que proporcionalmente es la mayor que registró la más feroz de las dictaduras."La política de terror tenía como objetivo anular la resistencia del pueblo argentino, y específicamente del cordobés, en especial de sus sectores más dinámicos y combativos; me refiero a los trabajadores, particularmente los de la industria automotriz, metalmecánica, transporte y electricidad, así como el movimiento estudiantil, no sólo universitario sino también secundario", dijo el fiscal. Sacudones En su marcha por el siglo 20, Córdoba ya había vivido profundos sacudones que habían redefinido su identidad, su rumbo socioeconómico, su referencia en el concierto nacional. Primero fue la inmigración, la nueva clase media que se plantó en la escena pública con el radicalismo, y luego la gran conmoción industrial que, sobre la mitad del siglo, trajo el peronismo. La ciudad fue entonces un gran centro de reunión de las inesperadas energías proletarias de la provincianía argentina, y así pasó a multiplicar su población en muy pocos años.Mientras tanto, la Universidad Nacional, que durante más de tres siglos había formado a las clases dirigentes de ese interior, también recibía a hijos de obreros venidos de distintas partes del país, que en las nuevas condiciones productivas y de derechos podían alcanzar la aspiración de dar el gran salto de una generación a otra. Esos estudiantes marcaron la vida y el ánimo de barrios señalados como el Clínicas.La Córdoba de finales de la década de 1960 y comienzos de los '70 contenía a los trabajadores industriales mejor pagos, como siempre se recuerda: es que una vez resueltas las reivindicaciones elementales, el paso que sigue es sumarse a la discusión por las grandes decisiones políticas. El fiscal Trotta afirmó: "Se trató de la más cruenta, salvaje e inhumana represión ejecutada, con el deliberado objetivo de despolitizar y recluir a la ciudadanía, para 'normalizar' un momento histórico percibido como 'amenazante' para el orden social, pero que en realidad era amenazante para el factor de poder vigente". Córdoba ya no sería la misma después del paso sangriento y arrasador de Luciano Benjamín Menéndez, el brazo terrible de una dictadura que atacó aquí con ensañamiento especial y que no sólo secuestró, torturó y mató sino que atentó contra la nueva identidad socioeconómica de la ciudad, conteniendo sus energías productivas y sus aspiraciones humanas y culturales.