El regalo del señor Birri
En sus fundamentos, Birri repasa lo duro que es el trabajo docente, lo cual no deja de ser cierto.
El legislador socialista por Río Cuarto Roberto Birri acaba de sorprender con una buena noticia: aún quedan representantes del pueblo como él, interesados en desparramar beneficios. Una verdadera tradición argentina. Que ha quebrado varias veces a distintos niveles del Estado. Birri ha propuesto reducir aún más la edad a la que se jubilan las maestras, que hoy lo hacen a los 57 años y que, de prosperar su idea, pasarían a retirarse a los 52, con sólo 25 años de aportes y apenas 10 años, continuos o discontinuos, de clases efectivas frente a los alumnos.En sus fundamentos, Birri repasa lo duro que es el trabajo docente, lo cual no deja de ser cierto. Por eso el sistema ya prevé jornadas laborales relativamente cortas, vacaciones bastante prolongadas y que se jubilen tres años antes que el resto de las mujeres, con empleos menos y más duros que los docentes.Exagera, Birri. En su escrito parece que todos los días, todas las maestras fueran atacadas por hordas de padres armados con trinchetas y vapuleados por alumnitos tipo Chucky.Pero ese no es el único inconveniente de su propuesta: Va a contramano de todas las tendencias demográficas. Europa no sabe cómo desarmar un sistema previsional ya inconsistente con su productividad y la longevidad de su población. En sus 15 países más desarrollados, la edad legal promedio de retiro de las mujeres es de 63,3 años. No hay particularidades mayores para las maestras, aunque los sindicatos también hablan allí de depresión, estrés y burn-out . Siendo Birri el aliado más firme del socialismo santafesino en Córdoba, debería mirar qué hace el gobierno de nuestra provincia melliza. Allí rige la ley 12.464, que establece la edad jubilatoria de las maestras en 57 años. Como en Córdoba. Pero lo más serio es que implica un problema de dinero (ver nota central). Este año, los contribuyentes de Córdoba tendrán que poner 861 millones de pesos para que la Caja de Jubilaciones pueda pagar las jubilaciones provinciales y municipales –que son muy superiores a las jubilaciones que cobra el resto de los mortales– porque el aporte de los activos no alcanza. Entre 2010 y 2013, ya pusieron allí 4.270 millones de pesos. Los albañiles y la tasa vial Birri tiene una curiosa concepción de la equidad, a menos que crea que los albañiles que viven de changas la pasan mucho mejor que una maestra de primer grado. Al fin y al cabo, cualquier beneficio extra que se quiera conceder vía la Caja tendrá que ser soportado por los contribuyentes, sea pagando más impuestos o recibiendo menos servicios estatales. El Estado deficitario ya llegó a la impresión inflacionaria de dinero, después de haber ahogado con impuestos a la economía. Desde la Legislatura, ¿no se ven las suspensiones de industrias que perdieron competitividad o los reclamos contra el Impuesto a las Ganancias sobre los salarios? Es raro: el propio Birri, cuando aún presidía el bloque del Frente Cívico, votó en contra de la tasa vial. ¿Con qué cree que se financiaría un mayor gasto previsional? Si De la Sota lo hace... Birri no se ha esmerado en justificar su desdén por la salud de las finanzas públicas. Ha dicho que con el 10 por ciento de los fondos públicos que estaría gastando José Manuel de la Sota para financiar su campaña presidencial en Buenos Aires alcanzaría para solventar su propuesta. El argumento, suponiendo que eso sea cierto, entraña varios problemas: Una campaña presidencial dura uno, dos, a lo sumo tres años. Las jubilaciones son para siempre. El subtexto de su idea parece ser: "Ya que De la Sota hace algo moralmente pernicioso y que daña las finanzas públicas, hagamos nosotros también algo dañino para los contribuyentes". Finalmente, tirar estas propuestas para ganarse la gratitud eterna de una corporación gremial (como hizo De la Sota cuando eliminó el presentismo docente) también es hacer campaña. Birri hace campaña, sin preocuparse demasiado sobre quién pondrá el dinero para financiársela, no durante los próximos dos años sino durante las próximas décadas.

