Temas del día:

El pulso de la sociedad cordobesa

Durante su primer y segundo mandato como gobernador de Córdoba, esa sintonía fina le permitió entretejer una malla de poder que le brindó un amplio respaldo institucional que excedió a su propio partido. 

24 de agosto de 2017 a las 12:11 a. m.
Esteban Dómina*
El pulso de la sociedad cordobesa

Eduardo César Angeloz fue, probablemente, el político que mejor interpretó el pulso de la sociedad cordobesa de su tiempo.

Dueño de una experiencia aquilatada en décadas, conocía a fondo a la dirigencia política, empresarial y sindical; a magistrados, a referentes del clero local, a líderes comunitarios, a intelectuales, a periodistas y a dueños de medios. Se movía como pez en el agua en las aguas procelosas de la política cordobesa.

Durante su primer y segundo mandato como gobernador de Córdoba, esa sintonía fina le permitió entretejer una malla de poder que le brindó un amplio respaldo institucional que excedió a su propio partido.

En todo ese tiempo fue imbatible en las urnas. Sin embargo, cuando los vientos políticos soplaron en otra dirección, esa construcción perdió el impulso inicial y no fue capaz de ponerlo a cubierto de la debacle del tercer mandato que él mismo reconoció como un error.

El balance de ese tiempo histórico, con sus pros y sus contras, irá decantando con el transcurso de los años.

En esta hora, deseo expresar un sentimiento personal hacia su figura. Durante los años de su gobierno, desde mi banca de senador, fui uno de los opositores más duros de la gestión angelocista, como volvería a serlo si me tocara por las mismas razones de entonces. Ello no quita que reconozca en Angeloz a un demócrata cabal, un hombre digno, que, más allá de las diferencias ideológicas y de las menudencias de la política, obró siempre de acuerdo con sus convicciones y respetó a los circunstanciales adversarios.

Después, cuando las pasiones se apaciguaron, ya en el llano, “el Pocho” me distinguió con su amistad. Asistió a varias presentaciones de mis libros y compartimos mesas de amigos.

Su testimonio postrero La memoria necesaria condensa buena parte de su dilatada trayectoria política y personal, aunque, por tratarse de una obra autobiográfica, prescinde de referencias a su don de gente, a su calidez como ser humano y a su conducta leal hacia correligionarios y opositores.

Nobleza obliga entonces subrayar esos atributos de un linaje generacional que honró en vida.

Se va con él un pedazo de la historia de Córdoba. La etapa refundacional de la democracia lo tuvo como protagonista principal ocupando la centralidad de la escena y despertando adhesiones y disidencias propias de la etapa que se vivía, pero jamás indiferencia.

Su vida latió al compás de la política, su gran pasión, que siguió de cerca hasta el final de sus días. El tiempo hará su trabajo y dará paso a la memoria que trascenderá su tránsito terrenal, y seguramente valorará sus virtudes cívicas colocándolo en el sitial que se merece junto con otros cordobeses que dejaron su huella en el camino recorrido.

*Concejal Unión por Córdoba