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El primer episodio de la campaña

La paritaria docente bonaerense se convirtió en el primer episodio político fuerte, de cara a la campaña electoral que se avecina. Julián Cañas.

30 de marzo de 2013 a las 12:01 a. m.
El primer episodio de la campaña

La paritaria docente bonaerense se convirtió en el primer episodio político fuerte, de cara a la campaña electoral que se avecina. Daniel Scioli no tiene recursos para darle a los maestros más del 22,6 por ciento de aumento que ya les otorgó. Y desde la Casa Rosada –que siempre debió auxiliar a la administración de Buenos Aires en los últimos 20 años– retacean fondos al mandatario provincial, con el fin de restarle libertad de acción, por su inocultable aspiración presidencial. Los alumnos de la provincia más grande del país ya llevan ocho días sin clases. Además, los docentes han declarado otro paro por 72 horas, para los días 8, 9 y 10 de abril. Detrás de los reclamos de los docentes (cuyos gremios en su mayoría admiten su adhesión al Gobierno nacional) que rechazan el aumento otorgado por Scioli, está la pulseada política por el poder.El kirchnerismo necesita ganar por un amplio margen las próximas elecciones legislativas para tener en el Congreso nacional el número para declarar la necesidad de la reforma constitucional. El fin último es conseguir la re-reelección de la Presidenta.En este escenario, Scioli es un aliado del kirchnerismo, pero hoy no oculta su aspiración de suceder a Cristina. Esto le ha costado ásperas embestidas de los K, que tratan de acorralarlo. La verborrágica diputada Diana Conti no anduvo con grises al respecto: "A Scioli no lo queremos echar, pero sí alinearlo con el proyecto nacional".De esta disputa política, también está pendiente el peronismo nacional. Scioli siempre fue una tentación de los peronistas anti-K para enfrentar al Gobierno nacional. Hace rato que el bonaerense es uno de los dirigentes con mejor imagen pública, pese a los graves problemas que tiene su provincia en materia de seguridad, salud y ahora ­educación. "Parece que tuviera un traje de amianto. Nada lo afecta", suelen razonar los funcionarios kirchneristas.Pero las aulas vacías son la foto más temida para cualquier gobernante. Este conflicto está haciendo bajar la consideración de Scioli. Fiel a su arriesgado estilo de ejercer el poder, los K parecen dispuestos a tirar de la cuerda hasta cerca del abismo. Que Buenos Aires ingrese en una profunda crisis polí­tica, también afectará al poder central.