El péndulo inquieto y las fotos
De la Sota ha virado de tender puentes hacia los K a un discurso nuevamente crítico. Para cimentar su ambición presidencial, se saca fotos con los radicales para diferenciarse de Cristina.
El péndulo oscila hacia el lado de potenciar al máximo las diferencias. José Manuel de la Sota regresó a las posturas críticas al kirchnerismo, para donde había tirado puentes por la vía de la ponderación de la gestión de Jorge Capitanich en la Jefatura de Gabinete o los ensayos de un acuerdo con Daniel Scioli para organizar la competencia hacia 2015, desde el poskirchnerismo.Fiel a su estilo, le puso mucho énfasis al movimiento de pasar de largas charlas con Scioli al anuncio de un encuentro con Sergio Massa, con el que se imagina pulseando para la postulación presidencial por fuera del peronismo, si el PJ sigue siendo controlado por los K.Ayer, después de tantas críticas a la Rosada, volvió a pisar esos despachos para reunirse con su viejo conocido, Julio De Vido, con quien llegó a un acuerdo por las tarifas eléctricas. De la Sota está juntando fotos para poner el álbum de precandidato presidencial, mientras repite que no competirá por un cuarto mandato como gobernador, aunque ni sus dirigentes más cercanos anotados en esa carrera le terminan de creer. Una parte de esa colección de fotos es con dirigentes del radicalismo, en procura de mostrar un amplio criterio provincial de diálogo y apertura, del que carece la presidenta Cristina Fernández. Así deben entenderse la seguidilla de reuniones con el intendente capitalino, Ramón Mestre, y sus correligionarios, y el homenaje del sábado a Eduardo Angeloz y su Paicor.Aquella foto del sábado dejó varias lecturas.Una, que De la Sota rinde tributo a Angeloz cuando el tres veces gobernador ya casi no tiene gravitación en la política cordobesa. En eso es muy parecido a lo que hizo y hacen Cristina y el kirchnerismo con Raúl Alfonsín.La otra es que Angeloz tuvo que esperar que fuese el peronismo el que lo reivindicase. En el radicalismo, muchos le deben algo más que un cargo, pero la desmemoria suele ser un requisito básico de la praxis política. "En la puta vida en mi partido me hicieron un reconocimiento como este", se le escuchó clarito decir a Angeloz el sábado, cuando se iba de Feriar.El otro elemento refiere a un mal que padece la Argentina, y del cual por cierto Córdoba no es ajena: se celebran las derrotas.Más allá del consenso que genera la continuidad de un plan alimentario, sobre el cual hay algunas objeciones por la caída en las prestaciones, el hecho de que hace 30 años hay chicos que no comen si no lo hacen en las escuelas parece más para reflexionar que para festejar. La democracia con la que se comía, se sanaba y se educaba sigue como asignatura pendiente.Pero lo que importa parecen ser las fotos para coleccionar en el álbum, más que el contenido en sí mismo de las acciones.Por caso, De la Sota –haciendo gala de la desmemoria antes citada– le reprochó a Scioli ceder ante la presión al otorgar un aumento a los docentes por encima de las pautas salariales de otras provincias. Hace tan sólo cuatro meses, él hizo lo mismo en Córdoba ante el reclamo policial. En el contexto del posicionamiento en la arena nacional, que siempre le ha resultado dificultosa, se enmarca la idea de anunciar una eventual consulta popular sin precisar el tema.Hay escasos antecedentes de consultas que no tengan un resultado cantado y amplio. Cuando un gobernante abre las urnas por voluntad propia, suele incluir la garantía de un pronunciamiento favorable.Mientras tanto, sus asesores le aconsejaron tener fuerte presencia en los medios nacionales, para que se sume a la grilla de los que son tenidos en cuenta. En tal sentido, en los sondeos de la mayoría de las consultoras nacionales no aparece, por ahora, el gobernador cordobés en los primeros puestos.Eso sí, las encuestas son fotos estáticas, y los políticos se suelen mover como un inquieto péndulo.

