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El largo trecho del discurso político

Vidal tiene a su favor que a más de dos años de la polémica, nunca presentaron un pedido de destitución. Javier Cámara.

04 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El largo trecho del discurso político

El viejo aforismo que sostiene que “del dicho al hecho hay un largo trecho”, puede aplicarse sin miramientos a un análisis sobre el “caso Vidal”, es decir, a todo lo que rodea la discusión sobre la permanencia en el cargo de la jueza electoral que fue tan cuestionada luego de la polémica elección provincial de 2007.

Por entonces, Vidal no sólo fue criticada por el candidato que resultó perdedor (Luis Juez) sino también por algunos referentes del radicalismo que hoy han perdido cotización política; por la mayoría de los partidos chicos, por algunos funcionarios judiciales, y hasta por uno que otro dirigente de Unión por Córdoba, aunque en este caso el reclamo siempre fue en voz baja.

Mal que le pese a la propia magistrada, quien hoy se reconoce “cansada de los cuestionamientos sin pruebas”, su desempeño desató innumerables polémicas, coronadas algunas de ellas por aquel aplauso enorme que le dispensó la militancia peronista durante el acto en el que se oficializaron las autoridades ganadoras con Schiaretti a la cabeza.

Sólo el siempre polémico Domingo Carbonetti recibió un respaldo similar, en aquella ceremonia del Teatro San Martín.

Sin embargo, los signos y los efectos de la política no siempre reflejan la dureza de la verdad. Y a su favor tiene la jueza que a más de dos años de aquella polémica, los cuestionamientos que recibió nunca se transformaron en pedidos de destitución ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. En efecto, no parece consecuente que un reclamo de institucionalidad ignore esa vía para legitimarlo. Ni juecistas, ni radicales, ni ciudadanos apartidarios presentaron ante el Jury pruebas contra Vidal, quien tendrá a su cargo, si no ocurre algún imprevisto, los comicios de 2011.

Dirán los opositores que el tribunal que juzga a jueces y fiscales está dominado por el oficialismo (Walter Saieg y Carbonetti son los representantes de la mayoría), y que tampoco ofrece garantías de imparcialidad para investigar a Vidal. Pero mayoría y minoría son también reglas del sistema que todos deberían respetar.