El gran sainete político del Bicentenario
Aníbal Fernández dijo que no hay vuelta atrás en el faltazo de Cristina a la reapertura del Colón.
Buenos Aires. La polémica por el rechazo de la presidenta Cristina Fernández a asistir al acto de reinauguración del Teatro Colón volvió ayer a cruzar a referentes del oficialismo y la oposición, que convocaron a dejar las diferencias de lado para el festejo del Bicentenario.
En primer término, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, reiteró que "no hay vuelta atrás" en la decisión de la Presidenta de desistir a la invitación de la Ciudad de Buenos Aires a participar en la gala de reapertura del teatro y lo consideró una "postura lógica" para evitar que avanzaran los agravios que observó en su contra.
Para el jefe de ministros, se trataba de una "situación muy delicada. Se ponía en riesgo a la Presidenta, se la ha agraviado en los últimos días en reiteradas oportunidades".
También entro a tallar en la polémica la decisión oficial de no invitar al vicepresidente Julio Cobos a la cena patria del martes en la Casa Rosada.
En este escenario crispado, la diputada del peronismo disidente Graciela Camaño juzgó como un "mamarracho" la polémica generada en torno a qué funcionarios van a ir o no al Colón o a la cena de gala en la Casa Rosada y dijo sentir "vergüenza ajena" de que los argentinos "tengamos que tolerar esta comedia de enredos en temas tan menores".
La legisladora nacional consideró "muy frívolo" toda lo relacionado a los preparativos por el 25 de Mayo, en particular a las invitaciones a determinados acontecimientos, y advirtió que "la carencia total de ideas en la clase dirigente hace que este centenario sea el centenario de la discusión de las entradas por el Colón".
Al Colón. A pesar de la negativa que expresó Aníbal Fernández, el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, reiteró la invitación a la Presidenta y aseguró que "hasta último minuto" esperarán que reconsidere su rechazo al convite.
"Invitamos a todos, a todos los ex presidentes, los ex intendentes, la oposición, Poder Judicial, diputados y senadores para que participemos juntos del festejo del Bicentenario y reapertura del Colón. Más abierto y plural no pudo haber sido nuestro planteo", acotó.
El diputado radical Ricardo Alfonsín instó ayer al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y a la jefa del Estado a "dar el ejemplo" y trabajar por el bien general dejando sus diferencias personales de lado durante los festejos por el Bicentenario.
"Lamento la relación de confrontación permanente entre el oficialismo y la oposición", dijo Alfonsín y calificó de "barbaridad" la declaración de Macri sobre su incomodidad ante una posible cercanía de Néstor Kirchner en la gala del Colón.
Además, Alfonsín dijo que "parece que a los amigos de Frente para la Victoria les cuesta bastante comprender esta cosa tan natural para cualquier persona con sentido común".
Carrió pide mesura. A su vez, la jefa del bloque de diputados de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, pidió "dejar de lado" las disputas entre Macri y la Presidenta y convocó a tener "confianza en el futuro" porque "el pasado es un amante perverso".
"Estoy absolutamente feliz, desprendida de ese tipo de disputas que ni el jefe de Gobierno ni la Presidenta deberían dar", expresó Carrió. Analizó que el contrapunto entre la administración nacional y el Gobierno porteño "solo pone nubes en el Bicentenario".
Camaño consideró "muy frívolo" toda lo relacionado a los preparativos por el 25 de Mayo, en particular a las invitaciones a determinados acontecimientos, y advirtió que "la carencia total de ideas en la clase dirigente hace que este Bicentenario sea el de la discusión de las entradas por el Colón".

