El FMI vuelve a Buenos Aires y Macri ofrece una nueva imagen en la ONU
Kirchner había prohibido las auditorías del Fondo en 2006. Hay sólo cinco países en esa situación, como Siria, Somalía y Venezuela. Macri busca mostrar en Nueva York un país que ayuda con el cambio climático y los refugiados.
La semana que se inicia será intensa para el plan del gobierno de Mauricio Macri que busca reinsertar a la Argentina en un mundo multilateral. Dentro del país, una nutrida delegación del Fondo Monetario Internacional comenzará a trabajar con funcionarios del Banco Central y con economistas privados para retomar la auditoría que realiza a todos sus países socios y a la que Argentina se negaba desde hace casi 10 años, para no dejar expuesta la manipulación de su sistema estadístico. Fuera del país, Mauricio Macri expondrá en Naciones Unidas, hasta el miércoles, el rostro amable de un país comprometido con la agenda global, sea en relación con la tragedia de los refugiados sirios o con el desafío de limitar el cambio climático.
La misión de una decena de técnicos del FMI está liderada por Roberto Cardarelli (ver Quién es...) y viene a realizar lo que en la jerga se llama “el artículo IV”, una revisión técnica que el estatuto del FMI prevé para todos sus países miembros, precisamente para que ese organismo dé una especie de “fe pública internacional” de que los países no mienten sus datos, de manera que agentes públicos y privados tengan mayores certezas para las relaciones financieras. Cardarelli estará más de una semana en Buenos Aires.
La auditoría no se hace desde 2005, cuando Néstor Kirchner canceló de contado la deuda con el FMI, gracias a la holgada situación fiscal (que el FMI había pasado décadas recomendando) en que había quedado Argentina tras el derrumbe de la convertibilidad y el default. Kirchner no necesitaba fondos del FMI. Y Argentina se sumó a un pequeño lote que hoy integran Venezuela, Siria, Somalía, República Centroafricana y Eritrea. Fue para esa época que Kirchner empezó a limar otra vez las bases fiscales (ese año Roberto Lavagna renunció por la negativa de Kirchner a subir tarifas, lo que insumió subsidios crecientes) y a generar inflación. Un año después, comenzó la manipulación estadística del Indec, que no podía ponerse en evidencia ante el FMI.
En Nueva York, en cambio, Macri desplegará el rol de país comprometido en un mundo multilateral, al que le está pidiendo inversiones. Es el perfil por el que optó su gobierno.
En la ONU, una de las actividades estará vinculada a la entrada en vigor del Acuerdo de París, compromiso firmado en diciembre de 2015 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y lograr que la temperatura media del planeta no aumente más allá de dos grados centígrados por arriba de la que existía antes de la era industrial. Ya lo firmaron 195 países, pero aún pocos lo transformaron en leyes.
Y para que entre en vigor deben hacer eso al menos 55 países que emitan al menos el 55 por ciento de los gases. Argentina fue, con México, Francia, Hungría, Corea y Perú, uno de los primeros países grandes en aprobarlo en el Congreso, más allá de que lo hicieron muchos pequeños estados del Pacífico, los primeros en desaparecer si subieran las aguas.
Argentina tuvo buen timing. El convenio se transformó en ley el 1° de septiembre, dos días antes de que hicieran lo mismo Estados Unidos y China, que le dieron el espaldarazo definitivo al acuerdo, ya que, juntos, emiten el 40 por ciento de los gases.
La otra actividad central de Macri será en el Comité de Refugiados de la ONU, donde hablará de relanzar el “Programa Siria”, que propone recibir a 3.000 refugiados sirios en Argentina, aunque condicionado a que los demás países “faciliten la logística”, algo sobre lo que no se dieron precisiones.
También podría reunirse con la primer ministro británica, Theresa May, luego del acuerdo bilateral que restablece vuelos a las Islas Malvinas.
Quién es Cardarelli: en la senda de Anoop Singh
Roberto Cardarelli es el jefe de la misión de técnicos que esta semana auditará las estadísticas argentinas. Ya lo hizo el 27 de junio, durante cuatro días, en los cuales tuvieron lugar encuentros preliminares a la auditoría.
El más famoso de los auditores del FMI fue Anoop Singh, a quien se conoció en la Argentina de fines de la década de 1990 y principios del nuevo siglo en sus visitas a la Argentina gobernada por Fernando de la Rúa y por Eduardo Duhalde.

