El final de un paciente "sin tiempo"
El ex presidente falleció como consecuencia de la enfermedad vascular que padecía. Nunca modificó su estilo de vida.
De acuerdo con el parte médico que se difundió en las primeras horas de la tarde, el ex presidente Néstor Kirchner murió ayer a las 9.15 "como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio no traumático". El comunicado señala que Kirchner "no respondió a las maniobras de resucitación básica y avanzada". El parte fue dado a conocer por el vocero presidencial, Alfredo Scocimarro, y lleva la firma de los médicos Luis Buonomo y Benito Allen González.Pero más allá del escueto comunicado, ayer trascendió que el ex presidente se habría sentido mal durante una reunión política que mantuvo antenoche hasta la madrugada en El Calafate, donde se encontraba con la presidenta Cristina Fernández. Y también se dijo que el ex mandatario habría sufrido un primer paro cardíaco que pudo ser revertido por los médicos, y que luego tuvo otra parada cardíaca de la que ya no salió.Hubo versiones de que las maniobras de resucitación se habrían prolongado durante cerca de 50 minutos, sin que los profesionales lograran reanimarlo. "Muerte súbita", fue el diagnóstico que, según médicos cordobeses consultados, puede ser producto de un infarto agudo de miocardio o también de una arritmia ventricular. Los avisos que no escuchó. Se sabía que su salud era frágil, tal como lo demostraron los dos episodios vasculares graves que había padecido este año. Hace sólo un mes y medio sufrió la obstrucción de una coronaria (arterias que irrigan al corazón), por lo cual fue intervenido de urgencia en el sanatorio porteño Los Arcos. Se le hizo una angioplastia, en la que a través de un catéter se le colocó un stent, diminuta malla metálica que se ubica en el interior de la arteria obstruida para "abrirla" y permitir que la sangre vuelva a llegar al corazón.Y siete meses antes, en febrero pasado, había padecido la obstrucción de la arteria carótida derecha, que irriga el cerebro, por lo cual también debió ser intervenido de urgencia.Antes, en 2004, mientras era presidente del país, había sido internado durante seis días en el Hospital Regional de Río Gallegos a raíz de una gastroduodenitis aguda con hemorragia. Carlos Presman, especialista en terapia intensiva y medicina interna, precisó que los dos primeros episodios están directamente vinculados con la enfermedad de base que padecía Kirchner y que le produjo la muerte."Se trata de la enfermedad aterosclerótica vascular, en la que están enfermas las arterias, y que cuando comprometen órganos vitales como el corazón o el cerebro ponen en riesgo la vida del paciente", explicó.En esta patología, según dijo el profesional, se ponen en juego no sólo medios mecánicos de obstrucción de las arterias como la placa (o sea, el colesterol que se deposita en el interior), sino también mecanismos musculares, que provocan espasmos en las paredes arteriales, y de coagulación, que favorecen la formación de trombos o coágulos que obstruyen las arterias."Por eso se habla de pacientes 'con tiempo', cuyas arterias se van ocluyendo de a poco, y de pacientes 'sin tiempo', como seguramente fue el caso de Kirchner, en los que una mínima placa en las arterias, por esa conjunción de mecanismos, puede desencadenar un episodio fatal", consideró Presman.Por qué en ciertos pacientes arterias permeables se tapan en forma brusca es una pregunta para la cual la medicina aún no tiene respuesta, indicó Presman, quien advirtió, sin embargo, que "la enfermedad no es un episodio aislado, sino la resultante de una historia".Y en el caso de Kirchner, los médicos coinciden en que se trataba de un paciente de riesgo, no sólo por su patología, sino también por su estilo de vida, estilo que no estuvo dispuesto a modificar ni siquiera después de las advertencias que le hizo su organismo.

