El dedo del jefe cada vez garantiza menos
Se suman los que le dicen que no a De la Sota, y Ramón Mestre le tuvo que decir que sí al que pensaba decirle que no.
El dedo del jefe hace rato que no alcanza, por sí solo, para armar una lista o ganar una elección. Ya se sabe que los liderazgos no son endosables y los próximos comicios parlamentarios están poniendo al descubierto las dificultades de las cabezas de los proyectos políticos para armar una oferta electoral que sustente sus aspiraciones a futuro.Desde Cristina Fernández y ese intríngulis para formar su lista para Buenos Aires, el distrito que es la madre de las batallas, hasta los caciques provinciales y territoriales.En Córdoba, hay varios ejemplos. José Manuel de la Sota fracasó primero en su intento de sumar a Olga Riutort a la lista que llevará a Juan Schiaretti como primer candidato. Después, tampoco tuvo éxito en incorporar a Héctor Baldassi por la vía de una alianza con el PRO de Mauricio Macri. Ahora sumó otra sangría: su vicegobernadora Alicia Pregno declinó la oferta para ser candidata testimonial (postularse y no asumir) en las primarias de agosto y la general de octubre.Pregno lo dijo sin vueltas en un comunicado ayer al mediodía: "Me eligieron como vicegobernadora hasta 2015 y cumpliré con el mandato que he recibido". La discusión si durante la campaña había que decir o no que la vice era candidata testimonial ocupó mucho tiempo en el peronismo cordobés.Con la vice fuera de la lista, De la Sota busca otra número dos. Apunta tanto hacia dentro de su fuerza y equipo como hacia alguna figura pública, aunque la decisión no se comunicaría hasta dentro de unos días. A Ramón Mestre tampoco le está siendo sencillo el armado de la lista radical. Primero alentó a algunos dirigentes cercanos a que se animaran a encabezar la boleta, pero sucumbió ante la imposibilidad de instalarlos mínimamente en la ciudadanía. Por eso terminó aceptando que fuese Oscar Aguad el primer candidato de la UCR, pese a que ese guiño por sí solo no garantiza nada. Aguad debe primero resolver el escollo de la carta orgánica partidaria provincial, que prohíbe un tercer mandato consecutivo (lleva dos como diputado nacional). Después, las complejas tensiones de los distintos núcleos del radicalismo que quieren hacer entrar en los dos lugares que quedarán expectables a una veintena de nombres, en función de personalidades, sectores y representación territorial, entre otras variables.Mientras en el entorno de Aguad hay algunas encuestas que lo entusiasman, en el de Mestre hay otras que lo preocupan: tienen que ver con los datos que la dan a Riutort como bien posicionada en la Capital. El intendente sabe que no puede darse el lujo de que su principal opositora municipal le gane, aunque sea una elección legislativa. Por eso, el involucramiento del jefe municipal será mayor al que se había especulado. En la negociación interna por la lista, surgieron dos cuestiones que estaban latentes en las discusiones radicales: por un lado, el armado desde Río Cuarto que quiere instalar al intendente de aquella ciudad, Juan Jure, como un referente partidario que le dispute el liderazgo provincial a Mestre; por otro, el siempre presente debate sobre cómo hacer oposición a De la Sota. Antenoche, el propio Mestre se trenzó fuerte con Eduardo Angeloz, después de que el exgobernador se quejara de las livianas posturas de los legisladores radicales en relación con el delasotismo. El intendente fue contundente al endilgarle la situación en que quedó el radicalismo, pos- mandatos angelocistas.Luis Juez también tiene severos problemas para hacer valer su liderazgo, ya que parte de un problema de origen: nunca logró armar un proyecto político por fuera de su persona. Su dedo hacia Ernesto Martínez dejó muchos enojos y heridos hacia dentro y lo pone en riesgo de perder la primaria misma del Frente Amplio Progresista ante el socialismo que llevará a Roberto Birri de precandidato. Para la general, los nombres de Martínez o Birri no tienen casi figuración en encuesta alguna. Y, como si todo esto fuese poco, Domingo Cavallo volvió a decir en las últimas horas que será candidato a diputado nacional por Córdoba. Sabe que corre sin chances de llegar, pero quiere estar. Alguna vez, allá por 1987, Cavallo debutaba en la política partidaria de la mano de De la Sota como candidato de la entonces Unión de Fuerzas Sociales.

