Duhalde espera ser escolta en octubre e ir al balotaje
Saldremos segundos con diferencia y así estaremos dándole un susto al Gobierno, dijo en su discurso.
Buenos Aires. "Tenemos con qué" fue la consigna madre que usó el Frente Popular para esta primera estación electoral que fueron las primarias obligatorias. Ahora sigue octubre. Eduardo Duhalde deberá renovar la arenga de campaña porque ese "tenemos…" lejos estuvo de alcanzarle. Anoche peleaba con Ricardo Alfonsín la carrera por ser el primer opositor a Cristina Fernández. En el duhaldismo había hasta ayer un convencimiento de dar "el gran batacazo electoral". "Vamos a esperar, porque recién para las 2 de la mañana tendremos los números que nos permitirán festejar o no", reconoció Duhalde pasadas las 22, cuando subió al escenario preparado en su búnker electoral. Hubo aplausos, nada de cánticos, cero fervor. Si hasta uno de los dos cañones que debían tirar papelitos no funcionó.Duhalde apareció junto a su esposa "Chiche", los candidatos Mario Das Neves (su compañero de fórmula), Claudia Rucci, Eduardo Amadeo, Carlos Brown, Graciela Camaño y Gerónimo Venegas, jefe de las 62 Organizaciones peronistas. Llamó la atención que no estuviese, en esa primera línea dirigencial del duhaldismo, Martín Redrado. El ex titular del Banco Central durante gran parte de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández es candidato a diputado nacional por el distrito porteño. Redrado estuvo en el hotel de Palermo donde se instaló el cuartel de campaña del Frente Popular. Pero, evidentemente, no quiso salir en la foto."Espero que las buenas noticias lleguen cuando ustedes estén durmiendo", se atajó Duhalde, en su corto discurso. Reconoció que "el oficialismo" está haciendo una buena elección en la provincia de Buenos Aires. "Lo felicito (a Scioli)", dijo. Envalentonado, luego pronosticó que estará en la segunda vuelta, en octubre. También se permitió hilar fino con la doctrina peronista: "Un resultado electoral no modifica mis convicciones; soy peronista de Juan Perón y Eva Duarte. No nos gustan las agresiones sino la hermandad de los argentinos; ese fue el último mensaje de Perón", definió. Sin embargo, luego se mostró agresivo al calificar de "subversivas" a "organizaciones" que adhieren al kirchnerismo, sin dar ninguna precisión al respecto.También aludió al fervor que dijo ver en el búnker radical. "Hoy festejan todos, y eso es lo lindo; ya veremos con el correr de las horas si ellos o nosotros festejamos ser el primero de los opositores". Tras agradecer el esfuerzo de dirigentes y militantes, felicitó a Venegas. "Ganamos en Necochea", dijo.El bonaerense de Lomas de Zamora pujará en octubre por segunda vez en su historia política por la presidencia. Ya lo hizo en 1999, cuando en fórmula con Palito Ortega perdió contra el binomio De la Rúa-"Chacho" Álvarez. Las vueltas (y revueltas) de la vida institucional argentina hicieron que, en el verano de 2002, Duhalde asumiera provisionalmente la presidencia de la Nación, nombrado por el Congreso. En 2003, le entregó el cargo a Néstor Kirchner. Dijo entonces que abandonaba la política electoral.El entusiasmo duhaldista se fue apagando ayer conforme fueron pasando las horas. A media tarde, Carlos Brown, su jefe de campaña, arriesgaba recolectar un "22 ó 23 por ciento". Pero no dio ningún dato que avalara tanto optimismo. Eduardo Amadeo, candidato a gobernador por Buenos Aires, también especulaba con un número cercano al "20 por ciento". "La clave es ser el primero de la oposición", explicaba a los periodistas. Jorge Todesca, viceministro de Economía durante la presidencia duhaldista, también se mostraba confiado: "Duhalde tiene experiencia de gobierno y en estos últimos años viajó mucho, aprendió".Pasadas las 21, Brown subió al escenario y le replicó a las cifras que el kirchnerismo ya había empezado a desplegar. "Nosotros tenemos 41 por ciento para Cristina Fernández, 22 para Duhalde", dijo Brown, sobre "un tres por ciento de los votos escrutados". Cinco jóvenes empezaron a cantar "preparen la valija que en octubre se van", sin contagiar entusiasmo. Cantaron dos veces la consigna y luego se entretuvieron con la llegada de unas pizzas.Más allá de un episodio en Merlo, en el Gran Buenos Aires, en el que según Amadeo hubo robo de boletas, no se escucharon quejas sobre otras irregularidades. La Voz del Interior le preguntó por Felipe Solá, un amigo suyo, y fundador de lo que alguna vez fue el Peronismo Federal. "Felipe está deprimido. Cometió muchos errores políticos; era presidenciable", se lamentó.Militantes y dirigentes dejaron el hotel en Palermo ni bien terminó de hablar Duhalde. La última frase del presidenciable fue "esperamos salir segundos con diferencia y así estaremos dándole un susto al Gobierno en octubre". El juego, dicen los duhaldistas, aún sigue abierto. Lo cierto es que los ánimos quedaron por el suelo al punto que no hubo ni un amague por cantar la famosa marchita.

