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Dos exaliados que aceleran, pero aún con muchas dudas

Para los K, a los intendentes díscolos los moviliza la intención de no perder lugares en las listas.

21 de mayo de 2017 a las 12:01 a. m.
Dos exaliados que aceleran, pero aún con muchas dudas
Por vías separadas. Randazzo parece dispuesto a enfrentar a Cristina.

Buenos Aires. El plantón de un grupo de intendentes del Gran Buenos Aires a un plenario del Frente para la Victoria (FPV), el anuncio de Florencio Randazzo de que sí o sí será candidato y la confirmación de que la expresidenta Cristina Fernández comenzará a tener un fuerte protagonismo –sin que se descarte su postulación– aceleraron los tiempos hacia las definiciones preelectorales en el peronismo bonaerense. La expectativa se traslada al conjunto del PJ nacional.

Las diferencias entre los dos sectores hasta ahora en carrera, el que responde a la conducción de la exmandataria y el que comenzó a alinearse detrás de quien fue su ministro del Interior y Transporte, pasan tanto por cuestiones programáticas como por la mayor o menor amplitud de las fuerzas políticas por contener, siempre dentro del FPV bonaerense.

La aceleración de los tiempos hacia la primera escala en el calendario electoral (la presentación de alianzas, el 14 de junio, seguida de la de listas de precandidatos el 24 para las Paso del 13 de agosto, con destino final en las legislativas de octubre) comenzó el martes pasado con un plenario que el kirchnerismo había preparado con bastante anticipación, e incluso con la participación de los distintos grupos de intendentes. Le hizo el vacío el llamado grupo Esmeralda, que encabeza Martín Insaurralde (Lomas de Zamora).

La razón del faltazo al encuentro que preveía cerrar el jefe de La Cámpora, Máximo Kirchner, fue la presencia del exvicepresidente Amado Boudou; de Luis D’Elía, dirigente de Miles, y del exvice bonaerense Gabriel Mariotto, a los que el grueso de los intendentes PJ del Gran Buenos Aires consideran “piantavotos”. Casi en la misma medida que al dirigente de Nuevo Encuentro Martín Sabbatella. No pocos se encargan de recordar que su postulación al margen del FPV en las legislativas de 2009 motivó la derrota de Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires ante Francisco de Narváez.

Pero desde el kirchnerismo puro replican que no es esa la razón de los intendentes díscolos, que reclaman una pronta definición de la expresidenta sobre si será o no candidata, sino su indisposición a perder espacios en las listas de candidatos a manos de los aliados no PJ dentro del FPV.

De ahí que más de uno amague con pasar a engrosar las filas del flamante precandidato Randazzo.

También les enrostran a quienes impugnan a dirigentes como aquellos tres que ellos mismos carecen de autoridad política para hacerlo. Por caso, el senador del FPV Juan Abal Medina, al que el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, de extrema confianza de la expresidenta, desacreditó por hacerlo después de haber votado a favor de leyes impulsadas por el gobierno de Mauricio Macri, como el pago a los holdouts y la designación de los dos nuevos integrantes de la Corte.

“El Flaco” suma

“Me siento en la obligación de ser candidato”, dijo Randazzo al día siguiente del faltazo. “El Flaco”, como le dicen, ya sumó apoyos desde el sector sindical (Héctor Daer, Antonio Caló y el mecánico Ricardo Pignanelli), pero también de quien perdió la candidatura a gobernador por el FPV en 2015 frente a Aníbal 
Fernández, Julián Domínguez, probable precandidato a diputado en primer lugar en la lista 
randazzista.

También otros intendentes K, pero de la última horneada, aparecen tentados a pasarse a las filas de Randazzo. Desde sus cercanías aseguran que su decisión es “no tener un discurso anti-K sino crítico del Gobierno nacional”, del mismo modo que ir a las Paso con precandidatos propios.

“Aunque pueda perderse, no habrá negociación de una lista única. Iremos a la interna”, les confió en una cena el miércoles pasado, en un restaurante porteño, el exjefe de Gabinete Alberto Fernández, ahora mandamás de campaña de Randazzo, a Daer y a un tercer comensal, quien fue el que se lo contó a este diario.

Contragolpe

Todos corrimientos de los intendentes díscolos siempre que la expresidenta no sea candidata. Porque, de decidir serlo, lo que no se sabrá hasta el minuto previo al cierre de las listas, habrá un estrechamiento de filas.

Por lo pronto, tras la primera señal del faltazo del martes, Cristina se puso a la cabeza y evaluó el hecho en una reunión la noche del jueves, en su departamento porteño, con Ferraresi y su par de Ensenada, Mario Secco.

El primero de ellos fue autocrítico: “Nos faltó afinar la propuesta programática y reagrupar el espacio (K)”.

Respecto del primer asunto, sostuvo que “la gente pide ponerle un freno al neoliberalismo (el gobierno de Macri), porque después de octubre viene un segundo ajuste, con precarización laboral y del sistema jubilatorio”.

Ferraresi no ahorró críticas en ese sentido hacia Randazzo. “No sabemos lo que piensa”, porque nunca hizo pública su posición sobre la política económica y social de Macri, al tiempo que ahora recibe el apoyo de senadores PJ que votaron los proyectos oficiales.

Respecto del segundo punto, la táctica parece ser la movilización de los sindicatos y movimientos sociales afines al kirchnerismo, con la presencia de la exmandataria en los actos sobre todo en el Gran Buenos Aires.

“Tendrá protagonismo y centralidad”, dijo el jefe comunal, en una forma de dejar abierta también una posible candidatura.

Un intendente salió a pedir lista de unidad. El intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, hizo un llamado a la unidad en medio de la interna del PJ bonaerense al advertir de que, "aun jugando" la expresidenta Cristina Fernández en las elecciones legislativas, "se debería llegar a un acuerdo".