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Derrumbe en las canchas propias

Néstor obtuvo 32,18% de los votos bonaerenses en 2009. Con Sabbatella, sumaron 37,7 por ciento. Anoche el kirchnerismo apenas pasaba el 29 por ciento. Ocho puntos menos que en 2009.

12 de agosto de 2013 a las 02:00 p. m.
Redacción La Voz
Derrumbe en las canchas propias

Para lecciones, es demasiado temprano. Todo muy caliente. Es apenas una primaria de la que ni siquiera hay aún números definitivos. Pero se pueden sacar conclusiones relativas a la fuerza del Gobierno nacional. Por ejemplo, el Frente para la Victoria, en Córdoba, podría extraer como conclusión que desde 2007, la primera vez que presentó una lista propia a diputados nacionales, su capacidad relativa para juntar votos en el interior cordobés es cada vez menor. Aquel año, apenas 28,3 por ciento de todos sus votos provinieron de Córdoba capital. La proporción bajó en 2009, 2011 y 2013. Ayer, 37,6 por ciento de sus votos fueron de la Capital.Inversamente, en 2007 el ­interior proveyó el 71,7 por ciento de los votos K; en 2009, el 70; en 2011, el 66,1; y en 2013, el 62,4 por ciento. Va languideciendo. Y eso que tuvo la gran ayuda de Eduardo Accastello en Villa María: en el departamento General San Martín, el FPV sacó el porcentaje más alto de votos en toda la provincia. Lejos.El flojo desempeño relativo en el interior se debió, tal vez, a que el dedo de Cristina Fernández se posó sobre una candidata muy capitalina: Caro­lina Scotto. No sirvió de mucho: sacó 72.296 votos en Capital, un poco menos que los ­obtenidos en 2007, cuando el kirch­nerismo aún no se había peleado con medio planeta. De todos modos, fue muy buen desem­peño comparado con 2009: 58 por ciento más.Estas proporciones tal vez deban decirle algo al kirchnerismo: para la próxima, capaz que convenga más arreglar alguna de las lastimosas rutas nacionales que cruzan Córdoba que seguir inflando los presupuestos públicos de organismos más burocráticos en ciudades como Córdoba.Pero el problema del kirchnerismo ahora no está en Córdoba. Ni siquiera en la franja central que siempre fue remiso a él. Al fin y al cabo, en Córdoba tuvo tres puntos porcentuales más que en 2009, en Santa Fe superó el 20 por ciento y hasta en San Luis se dio el gusto de arañar el 12 por ciento. El problema es el norte y oeste del país, donde era dueño y señor y ahora perdió altura. En 2009, el kirchnerismo y sus aliados habían ganado la carrera para diputados en 13 distritos. Ayer lideraron el voto en sólo 10 provincias. Entre las pérdidas hay algunas notorias. Por ejemplo, en San Juan, el 56 por ciento de hace cuatro años se transformó en 37 por ciento ayer. No lograron triunfar en una provincia como ­Jujuy. Hasta en Formosa faltó la pastilla azul: Gildo Insfrán, que hace cuatro años supo ofrendar casi 66 por ciento de los votos, esta vez quedó en 52.El otro problema está en Buenos Aires, la provincia en la que se cocina todo. Allí, aunque anoche venía muy lento el conteo, el panorama es muy serio para el kirchnerismo. Con claridad, le fue mucho peor que en su peor elección, la de 2009. En aquel momento, Néstor Kirchner había sumado 32,18 por ciento de los votos. Si se incluye el voto posiblemente K que aquella vez se desvió a Martín Sabbatella, podría decirse que ese oficialismo ampliado había juntado el 37,7 por ciento. Anoche (con 79 por ciento escrutado) apenas pasaban el 29 por ciento. Ocho puntos menos que en el año 2009.Cristina Fernández salió del paso aquella vez estatizando cajas como la de la Anses, que proveyeron fondos frescos. No hay más cajas de esas. También zafó ampliando el gasto público a niveles inéditos. Pero hoy ya hay un déficit difícil de sostener. Otra acción fue crear un imperio de medios oficiales, para oficiales y amigos que no existían en 2009. A todos esos balazos de plata Cristina ya los disparó. ¿Y ahora?