Temas del día:

Demasiado tarde para lágrimas

El partido de Juez cayó abruptamente en su bastión más preciado y sufrió la derrota más dura desde que existe como agrupación política. Los graves errores de su conductor lo depositaron en un abismo. Eduardo Bocco.

19 de septiembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Demasiado tarde para lágrimas

N o es cuestión de ser "gil de cuarta", como se autodefinió Luis Juez ayer a la mañana en Mitre 810, cuando ya sabía íntimamente que los resultados harían estallar a su partido en mil pedazos. En una declaración presentada como autocrítica, Juez supuestamente se hizo cargo de la caída de su partido. Pero no dio mayores detalles, más allá de aportar un dato interesante: reconoció por primera vez que subestimó a José Manuel de la Sota. Es que el 7 de agosto, su archienemigo de la política lo derrotó con tal contundencia que no le dejó margen para sacar del arcón la bandera del fraude que había enarbolado en la elección provincial de 2007, cuando perdió con el actual gobernador, Juan Schiaretti.Cayó sin atenuantes y perdió poder en su bastión, Capital, donde había triunfado y hasta arrasado desde que, en 2003, se independizó del peronismo y decidió enfrentarlo con partido propio.Si bien en las elecciones de gobernador de agosto ganó en la ciudad de Córdoba, su triunfo fue exiguo, de apenas cinco puntos sobre De la Sota, quien a pesar de perder en su casa, de alguna manera hizo revivir al peronismo y puso otra vez al militante en la calle.Juez reconoció que los 38 puntos que sacó en Capital en agosto no se transfirieron a Esteban Dómina. Cuando anoche le preguntaron los motivos, dijo que tal vez fueron las mismas razones por las cuales los votos de De la Sota no se transfirieron a Campana… Y luego volvió a las humoradas y se comparó con el Súper Pibe. Decidió cambiar el estilo tras la paliza que recibió en agosto y la ya previsible derrota apabullante que conseguía ayer su partido.Juez está en el peor momento de su carrera política, pero sería una barbaridad decir que desaparecerá del escenario político cordobés. Lejos está de eso, incluso por su edad: 48 años. Está en condiciones de seguir dando batalla en varias elecciones. Es más, a pesar de que en el interior provincial, salvo en el Gran Córdoba, también anda a los tumbos y nunca pudo consolidarse, ayer el candidato del Frente Cívico en Río Tercero salió segundo y peleó voto a voto con el radicalismo hasta el final. Pero Juez debe asumir que el responsable de la crisis del Frente Cívico es él. El 7 de agosto cayó por errores propios, porque la gente le puso límites y no le creyó a su propuesta. Sin embargo, en sus primeras declaraciones públicas tras la elección, culpó a su entorno porque lo hizo vivir en un microclima ("en un termo", según sus palabras) y lo alejó de sus características esenciales: dar batalla en el barro de la política.Evitó hablar de errores propios o no los consideró en ese momento. Pasaron unas semanas y recién ayer consideró que subestimó a De la Sota. Demasiado tarde para lágrimas. Además, cometió errores de manual: se demoró una eternidad en presentar a Dómina como su candidato a intendente. Recién lo hizo cuando promediaba julio. Y fue una equivocación doble. Primero porque Dómina, por sus propias características, le hubiera servido a Juez para insertarse en la clase media, un lugar donde el caudillo del Frente Cívico ahora tiene problemas serios para instalarse.Segundo, si hubiera salido de paseo con Dómina hubiera contribuido a instalar al candidato a intendente en las capas populares.Sin embargo, no lo hizo. Y ayer cayó en un abismo político. De nada le sirve decir que todos estos días lloró mucho en su casa. Es demasiado tarde. Ahora volverá con su libreto: los chistes y la pelea verbal directa. Es su método. En principio, tiene gusto a poco si se queda sólo en eso.