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Debate: pretenden reglamentar la protesta social

La presidenta Cristina Fernández lo adelantó en su mensaje al Congreso. El Gobierno ya cuenta con el apoyo del macrismo.

04 de marzo de 2014 a las 12:01 a. m.
Debate: pretenden reglamentar la protesta social
Inquietud. Según los legisladores opositores, el Gobierno nacional pretende impulsar una ley para contener las protestas callejeras, preocupado por el clima social que se vive en el país (Antonio Carrizo / Archivo).

Aunque por ahora sólo habló de abrir un debate parlamentario, la pre­sidenta Cristina Fernández ­instaló la discusión por una posible ley para contener a las protestas sociales. En el mensaje de apertura de las sesiones ordinarias en el Congreso nacional, Cristina Fernández no anunció que vaya a impulsar un proyecto en ese sentido, pero dejó abierta la ­posibilidad.La definición presidencial generó una fuerte repercusión política, teniendo en cuenta que los K siempre se opusieron a generar leyes para reglamentar los reclamos callejeros.El kirchnerismo tiene los votos necesarios para impulsar una ley para limitar los reclamos. A la mayoría que cuenta en ambas cámaras del Congreso, se le suma el apoyo de los legisladores del PRO (macrismo), que ya adelantaron que votarán un proyecto en ese sentido.Desde la oposición, tanto el radicalismo como el Frente Amplio Progresista (FAP) y sectores de la izquierda, han cuestionado este cambio de posición del oficialismo, pero aseguran que están dispuestos a debatir.Más allá de que admiten que el Gobierno nacional podría aprobar sin mayores esfuerzos una ley antiprotesta, la estrategia de la oposición será hacerle pagar el mayor costo político al kirchnerismo.El jefe del bloque de dipu­tados radicales, el cordobés Mario Negri, recordó que el expresidente Néstor Kirchner siempre se opuso a cualquier iniciativa teniente a controlar a los reclamos callejeros.Esa fue una de las banderas del kirchnerismo, durante una década. Es más, la mayoría de los dirigentes de organizaciones sociales que impulsaban las protestas sociales durante la crisis del 2001, terminaron en filas del kirchnerismo.Sin embargo, la Presidenta pidió un "amplio" debate sobre el modo de contener los reclamos callejeros, que en los últimos tiempos afectaron en gran medida a Capital Fe­deral y el conurbano bonaerense. Impacto en Córdoba Las definiciones de la jefa del Estado tuvieron repercusiones en Córdoba. El ministro de Gobierno y Seguridad, Walter Saieg, manifestó que en el Gobierno provincial "no existe" ningún proyecto para tratar de reglamentar la protesta social."En su mensaje al Congreso nacional, la Presidenta habló de debatir un proyecto para contener a las protestas sociales, pero en Córdoba no hay nada al respecto. Habrá que ver si sale una ley sobre este tema a nivel nacional".El titular de la cartera política y de seguridad se mostró confiado y optimista de que no habrá problemas con protestas sociales en Córdoba."Más allá de la preocupación que existe por los problemas de la economía en general, en Córdoba hubo un rápido acuerdo con los gremios estatales y tratamos de dar respuesta o atender cada situación que se presenta", aseguró Saieg.Luego de los hechos sucedidos el 3 y 4 de diciembre pasado, por el caos que generó el acuartelamiento de gran parte de la Policía, desde el Centro Cívico siguen muy de cerca el clima social que se vive especialmente en la Capital.Precisamente, apuntando a la contención social, el Gobierno provincial lanzó un programa destinado a los jóvenes, un sector con altos niveles de deso­cupación, según encuestas de la administración delasotista.Aunque se han producido algunas protestas y cortes de calles de trabajadores que perdieron sus puestos en algunas empresas, los funcionarios provinciales consideran que hoy el clima social "no es preocupante" en Córdoba.La orden que el gober­nador José Manuel de la Sota le bajó a sus ministros es estar "encima" de los problemas, en un escenario económico complicado a nivel nacional.La mala experiencia de lo sucedido en diciembre, caló hondo en la administración delasotista, que hoy sigue de cerca el clima social, en medio del intento de los K de acotar los límites de los reclamos callejeros.