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De la Sota sufrió un duro golpe y Schiaretti elude las definiciones

Tanto Macri como Scioli vendrán a pedirle una foto al gobernador electo, quien anoche les envió felicitaciones a los dos y también a Massa. Hoy, la figurita de Córdoba es Schiaretti.

26 de octubre de 2015 a las 12:01 a. m.
De la Sota sufrió un duro golpe y Schiaretti elude las definiciones

En julio pasado, José Manuel de la Sota soñaba todavía con ser presidente de la Nación. Anoche, la realidad atropelló su anhelo de toda la vida y, por eso, su pretensión se transformó en algo mucho más módico: lograr que uno de sus lugartenientes, Carlos Caserio, sea consagrado senador nacional por la minoría. Bien entrada la noche, Caserio y el kirchnerista de Leones Fabián Francioni luchaban palmo a palmo por esa banca. A eso quedó reducido el objetivo del delasotismo, que en la provincia sufrió el "urnazo" del macrismo, que los radicales festejaban como propio.En realidad, el amplio triunfo de Mauricio Macri en la provincia y también en la ciudad de Córdoba no tiene que ver con ningún dirigente opositor, sino con el antikirchnerismo furioso que impera en este distrito.Los radicales hicieron muy poquito por Macri: apenas un acto en el Orfeo (que no estuvo repleto) y poco más. Tal vez, el mayor favor de la UCR a la fórmula de Cambiemos fue fiscalizar la elección en toda la provincia, lo cual es significativo. El PRO tiene en Córdoba una estructura escuálida, prácticamente inexistente, de modo que tampoco aquí hay que buscar un héroe que haya conseguido una victoria espectacular. La mayor habilidad de Macri fue haber golpeado primero, porque no hay que olvidar que hace más de dos años que comenzó a girar por todo el territorio cordobés, visitando casi todos los pueblos y ciudades con su propuesta.Ahora comienza una nueva historia y el peronismo camina por una delgada cuerda floja, con De la Sota a la cabeza.El gobernador tendrá que salir a negociar, y hoy tiene bastante poco para ofrecer, habida cuenta de los votos que consiguió su candidato presidencial. Se habló del corte de boletas que ordenó, pero sin embargo sus candidatos a legisladores tuvieron un rendimiento apenas discreto."Está en manos del gobernador electo (Juan Schiaretti)", dijo, medio en serio, medio en broma, uno de los colaboradores que se quedó a su lado y no dio el portazo.A propósito, Schiaretti sigue con un perfil bajo importante y elige diseñar su futura gestión antes que jugar a los alineamientos. Sufrirá presiones con forma de provocadoras sugerencias. Diseña viajes de gestión (a Colombia y Estados Unidos), pero seguramente en el corto plazo deberá mover alguna ficha. Lo obligarán a definirse, aunque Schiaretti ya demostró que es hábil para escabullirse en este tipo de situaciones. Ya el kirchnerismo duro salió a encerrarlo hace unos años para que sea candidato a diputado, y desapareció del mapa. Sin ir más allá, desde su entorno avisaron que el gobernador electo envió felicitaciones a Macri, a Scioli y a Massa, lo que equivale a decir que construyó una avenida de triple mano.Schiaretti está necesitado de dialogar y de establecer una relación más que cordial con las futuras autoridades nacionales, más allá del color que tengan. Su estrategia de no jugarse demasiado le dio dividendos. Ahora queda algo menos de un mes para que se dispute la definitiva pulseada final. Seguramente, los dos contendientes vendrán a pedirle la foto y él tratará de eludirlos.Hoy, la figurita es él. De la Sota pasó a militar en la retaguardia.