De la Sota le allanó el camino a Cristina
En las elecciones primarias del 14 de agosto pasado, la presidenta Cristina Fernández obtuvo en Córdoba un 34 por ciento de los votos. Una cifra impensada poco tiempo atrás. Julián Cañas.
Cuando falta el veredicto de las urnas, la decisión de José Manuel de la Sota –consensuada con el gobernador Juan Schiaretti– de bajar la lista de candidatos a diputados del peronismo cordobés le allanó el camino para que el kirchnerismo consiga hoy una excelente cosecha de votos en la provincia. En las elecciones primarias del 14 de agosto pasado, la presidenta Cristina Fernández obtuvo en Córdoba un 34 por ciento de los votos. Una cifra impensada poco tiempo atrás. Para comparar, en los comicios legislativos del año 2009, la lista K apenas llegó al nueve por ciento de los sufragios. Sin la boleta del peronismo provincial en el cuarto oscuro, seguramente hoy la lista que lleva a la Presidenta como postulante a la reelección sumará más votos de lo esperado. Presionado por las dificultades financieras que va a heredar de la gestión de Schiaretti –por endeudamiento propio y falta de cumplimiento de la Nación– el futuro gobernador se olvidó del cordobesismo que enarboló en su noche triunfal del 7 de agosto, cuando superó con holgura a Luis Juez, y accedió al pedido de la Casa Rosada de que resignara la boleta del candidatos del peronismo local. Según confirmaron los propios dirigentes peronistas cordobeses, la decisión de bajar las candidaturas surgió de la voluntad de De la Sota, ya que no hubo una negociación con el kirchnerismo nacional. "El Gallego (por De la Sota) pagará algún costo político, pero intenta garantizar la gobernabilidad en el arranque de su gestión", graficó un dirigente delasotista que tiene asegurado un sillón en el próximo gabinete provincial. De la Sota espera que pasen las elecciones presidenciales para intentar iniciar una negociación política con la Presidenta, si finalmente es reelegida como indican las encuestas. La estrategia del gobernador electo es no pelearse con la Rosada, por la sencilla razón de que recibirá una provincia con poco oxígeno financiero.Además, en su ambición de fortalecer su futuro político, el próximo gobernador rechaza cualquier tipo de ajuste para equilibrar la economía provincial, que se deterioró al ritmo de los incumplimiento de la Nación y del festival de inauguraciones de obras que planificó Schiaretti.Los cortes de cinta del actual mandatario le sirvieron a De la Sota durante la campaña, pero ahora deberá hacer frente a muchos compromisos. En este contexto, el gobernador que viene intenta acordar con el Gobierno nacional, aun pagando el costo político de promover que el Partido Justicialista de Córdoba no tenga candidatos a diputados propios al Congreso nacional, por primera vez en las casi tres décadas de vida democrática continuada.

