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De la Sota, entre dos ministros y su propia reelección

En el gabinete, aspiran a sucederlo Passerini y Llaryora, pero los últimos problemas del Gobierno provincial congelaron las disputas internas en el oficialismo cordobés.

09 de marzo de 2014 a las 02:51 p. m.
De la Sota, entre dos ministros y su propia reelección
El gran enigma. La indefinida estrategia de De la Sota respecto a 2015 condiciona a todos los demás partidos (La Voz / Archivo).

"Si mi gobierno no termina bien, no habrá ninguna estrategia política exitosa para que el peronismo retenga el poder en 2015. La prioridad debe ser la gestión, después habrá tiempo para discutir candidaturas", palabras más, palabras menos, fue la definición política que el gobernador José Manuel de la Sota les bajó a los principales aspirantes a sucederlo, algunos de los cuales integran el Gobierno provincial. La crisis policial de diciembre pasado y el impacto negativo que tuvo en la gestión delasotista congelaron por un tiempo las pulseadas políticas en el oficialismo cordobés. De todas formas, en el nuevo gabinete conviven dos grupos que lideran ministros con aspiraciones de gobernar la provincia en 2015: el ministro de Desarrollo Social, Daniel Passerini, y el de Industria y Comercio, Martín Llaryora.A estos dos funcionarios hay que sumarle el diputado nacional Juan Schiaretti, que hoy mantiene un bajo perfil pero nunca abandonó su proyecto político de volver a ocupar el Centro Cívico que él construyó durante su mandato, que terminó en diciembre de 2011.De todos modos, en el oficialismo cordobés el mapa de aspirantes depende de una decisión del propio De la Sota: si va por su reelección. El gobernador tiene la posibilidad constitucional de buscar en 2015 otro segundo mandato, más allá de que hoy apunte al escenario nacional para ser candidato presidencial.Los dirigentes que integran los grupos de Schiaretti, Passerini y Llaryora admiten por lo bajo que si De la Sota decidiera buscar otro mandato, se terminará la discusión por su sucesión, ya que es difícil que algunos de los tres se decida a enfrentarlo en una interna. "Si el Gallego (por De la Sota) decide ir por otro mandato, será porque la imagen de su gestión mejoró y tiene chances de ser reelecto. En ese caso, sólo Llaryora tendría espacio para enfrentarlo, porque no proviene del delasotismo", afirmó un operador del schiarettismo. Disputa en el gabinete Antes de que sucediera la huelga policial, que generó una crisis en el gabinete provincial, De la Sota ya tenía decidido hacer cambios en su equipo de gobierno, pensando en la interna del peronismo. El gobernador tenía decidido darle un espacio a Martín Llaryora, luego de la buena cosecha de votos que el entonces intendente de San Francisco obtuvo en las primarias para las elecciones legislativas del año pasado, enfrentando a la lista oficialista que encabezó Schiaretti.La decisión de De la Sota era tener a todos los sectores del PJ dentro de su gestión, para evitar fugas. Al designar a Llaryora en el Ministerio de Industria y Comercio, evitó que el dirigente de San Francisco se convirtiera en un referente en Córdoba de Sergio Massa, un plan que ya tenía pergeñado el intendente de Tigre y aspirante presidencial.El otro aspirante a gobernador proviene del delasotismo y es fogoneado por el propio De la Sota: Passerini ocupa el Ministerio de Desarrollo Social, la cartera que más fondos puede destinar a la actividad político-partidaria.En el delasotismo admiten que, en algún momento, Llaryora y Passerini harán sentir sus apetencias personales, pero que ahora ambos están enfrascados en la tarea que les encomendó el gobernador: gestionar para tratar de levantar la imagen positiva de la administración delasotista. Anotado En tanto, Schiaretti ocupa una banca en la Cámara de Diputados y está alejado de las disputas internas en el Gobierno. "'El Gringo' no tiene las urgencias de Passerini y Llaryora de hacerse conocer, porque luego de haber sido gobernador y de encabezar la última campaña electoral, tiene un nivel de conocimiento de más del 90 por ciento", aseguran en el Gobierno. Más allá del mal momento que atravesó el delasotismo con la última crisis policial y los problemas con el narcotráfico en el seno de la Policía de Córdoba –y de la necesidad de cambio que muestran las encuestas–, los principales operadores del delasotismo no miran con pesimismo el futuro. "Falta mucho tiempo, pero hay dos cuestiones que tenemos claras: la gestión debe tener una aceptación del 50 por ciento o más dentro de un año para mantener el poder. Además, no podemos equivocarnos en utilizar una herramienta importante que tenemos: la fecha de la elección provincial", dijo alguien que conoce de cerca el pensamiento del gobernador.