Datos de hoy que pueden delatar desbordes futuros
La disponibilidad pública de la información sobre el patrimonio de los funcionarios es bastante acotada.
También hay mucho margen para las omisiones. Estos dos parámetros dificultan lograr un buen seguimiento anual en la evolución de los bienes; pero aún así, marcan un punto de partida útil para hacer comparaciones. En cierto modo, las declaraciones actuales también fijan condiciones a futuro.
¿Cómo es eso? Si se presume que estando en funciones las autoridades se cuidan de exhibir un patrimonio abultado, luego esas cifran contrastan cuando dejan el cargo y se coteja su nivel de vida y gastos particulares.
Es lo que pasó –por ejemplo– el año pasado, cuando este diario publicó que el exintendente cordobés y actual diputado nacional Daniel Giacomino había acumulado en los primeros nueve meses de 2012 gastos e inversiones por casi 700 mil pesos, pese a que en diciembre de 2011, al concluir su mandato como intendente, había declarado un patrimonio total de 884 mil pesos.
Las erogaciones por 700 mil pesos en poco tiempo incluyeron una lujosa fiesta de cumpleaños para su hija, dos nuevos vehículos, la conformación de una empresa dedicada al rubro agropecuario y la compra de una franquicia de un reconocido negocio gastronómico.

