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Daniele tiene 65, pero sigue tres años más y perfila su sucesión

En lugar de jubilarse, va por otro mandato al frente del Suoem. Les reclamó unidad a sus representados. Paritaria: si no acuerdan hoy, desde mañana hay plan de lucha

26 de abril de 2017 a las 12:31 a. m.
Redacción La Voz
Daniele tiene 65, pero sigue tres años más y perfila su sucesión
El día de su cumpleaños. Daniele encabezó la asamblea de los municipales bajo la lluvia. (Pedro Castillo)

Como hicieron en su momento Los Chalchaleros, cuando ensayaron una larguísima despedida de los escenarios con una gira artística tanto o más activa que toda su trayectoria musical.

Así parece imaginar Daniele, el histórico secretario General del Suoem (municipales de Córdoba), su repliegue de la tarea sindical, mientras quema sus últimos cartuchos al frente de una de las organizaciones más combativas que tiene la provincia.

Ayer, Daniele cumplió 65 años, de los cuales acumula nada menos que 32 como amo y señor del Suoem. Si bien ahora iniciará los trámites jubilatorios, si todavía está en actividad cuando se formalice el llamado a elecciones –sería en breve– no hay impedimento legal para que encabece la tradicional lista Verde del oficialismo. Y así será.

Su derrotero en el sindicato que más condiciona la labor diaria de la Municipalidad acompañó casi todo el período democrático, desde mediados de los ’80 hasta hoy, al punto de que atravesó las intendencias de los dos extremos de la familia Mestre: Ramón Bautista (padre) y Ramón Javier (hijo), y ambos con dos mandatos.

Al encabezar una masiva asamblea motivada por la discusión paritaria anual, ayer Daniele dejó dos confirmaciones: que irá por un nuevo mandato en el Suoem por dos años más –con lo cual sobrevivirá a la salida del actual intendente del Palacio 6 de Julio, a fines de 2019– y que no está dispuesto a ceder ni un centímetro ante el Ejecutivo en las actuales negociaciones salariales, tal cual es su estilo.

Con aviso

Respecto del primer punto y ante los asambleístas que le cantaban el feliz cumpleaños bajo la lluvia, empezó a trazar su lenta retirada, con advertencia incluida sobre el principal fantasma que se cierne sobre el gremio: que su retiro facilite una atomización.

“Los que conducimos jugamos un papel, pero no se olviden nunca de esto que les voy a repetir los dos o tres años más que voy a estar en el gremio: ustedes son los únicos depositarios de nuestra fuerza”, les dijo a los municipales.

En ese mismo sentido, amplió: “¿Creen que los dirigentes podríamos haber hecho lo que hicimos sin ustedes? Saben que no. Por eso, cuiden la unidad. Se los pido por favor”, dijo.

Hecha esa advertencia interna hacia el futuro, volvió sobre sus pasos a la realidad de hoy. Ahí fue cuando calificó de “basuras” y “mentirosos” a los funcionarios con quienes discute la suba salarial, e hizo equilibrio para no incurrir en un exabrupto verbal, de esos que suele proferir a las puerta de cada conflicto y los cuales lo han obligado alguna vez a tener que responder ante la Justicia.

“Tengo una bronca bárbara y acá me piden que cuide las palabras. Que sepan la ciudadanía y las autoridades que este gremio no está dispuesto a resignar ni un centavo del salario”, sentenció.

Sin comparación respecto de cuando dijo que la ciudad era conducida por “cuatro tilingos que se criaron entre el alcohol y la droga”, o cuando desafió a que “vayan preparando cárceles” porque el gremio iba a generar “quilombos como para hacer dulce”.

Igual, se trata de un Daniele auténtico en las frases y en los hechos. El mismo dirigente que parece tener tanto poder como los intendentes de turno, y que lo ejerce a su modo –para sufrimiento de los vecinos de a pie– desde hace más de tres décadas.