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¿Cuántos poderes adicionales quería tener la Presidenta?

La lista de deudas que está dejando como legado en el terreno del deterioro institucional se ha transformado en uno de los desafíos más graves que deberá asumir la sociedad.

30 de septiembre de 2013 a las 02:00 p. m.
¿Cuántos poderes adicionales quería tener la Presidenta?
(Ilustración Gustavo Dagnino).

Y todo eso, con mediopeso. Con ánimo de exhibir austeridad, la presidenta de la Nación trajo a su relato el comentario de un colaborador obsecuente y pronunció con naturalidad una de sus declinaciones más notorias: hicimos todo esto con un poder y medio; el Poder Ejecutivo y la mitad del Legislativo. Lo aseveró para elogiar los logros de su gobierno, en el medio de una nueva seguidilla de apariciones públicas con las que respondió el pedido de los gobernadores oficialistas para que atenúe el perfil presidencial en la campaña. Como le advirtieron con timidez su flamante condición de piantavotos, hoy saldrán a pedir disculpas.Aquel recuento del poder y medio no le llamó la atención a nadie. Después de todo, venía en el paquete de imprecaciones presidenciales porque no le aprobaron en el Congreso un Presupuesto que experimenta en los géneros literarios de la ficción.Y la cuenta también estaba mal hecha. El mantenimiento durante una nueva década de la legislación de emergencia no sólo ha consagrado jurídicamente la excepción como regla, sino que involucra una cesión de poder parlamentario de tal magnitud que se arrima a la mitad faltante que lamentaba la Presidenta, sobre el Congreso.En algo ha mejorado el kirchnerismo a sus antecesores de la década de 1990, de la que Cristina se reconoció ayer al mismo tiempo admiradora y conversa. Eso de resignar facultades del Parlamento antes también ocurría. Pero ahora ya no es menester ofrecer explicaciones.Los diputados que validaron con su voto índices irrisorios de inflación son los primeros beneficiarios de esa nueva forma de austeridad del discurso. El pueblo, dicen los revolucionarios, no merece aclaraciones. No está a la altura para comprenderlas.La queja de la jefatura del Estado, entonces, pasó rápido el capítulo del Presupuesto. Cristina no lo necesita. "Mauri", el gobernador de Misiones, no lo necesita. (En eso no miente el oficialismo. Después de una década, los patrimonios exponenciales del funcionariado acreditan que no por pedantes son irreales los motivos para esos gestos de suficiencia). Lo necesita, nos dicen, el país. Al cual aluden desde un Olimpo lejano ydisplicente. Lo que faltaba Sobrevino luego la crítica al tercer poder del Estado que, según parece, se resistió aengordar la billetera de recursos institucionales del oficialismo. Los jueces obstructores, tan predispuestos a detenerse en minucias como la legalidad, le negaron a la Presidenta la suma de un poder que, a considerar por sus palabras, también anhelaba.Si lo que hizo el kirchnerismo con el poder y medio de su recuento plañidero fue bueno o malo para el país, se dirimirá en las urnas libres y en la historia. En cambio, será difícil desde ya coincidir con el pensamiento de quien asciende al gobierno como demócrata y luego riñe porque no le dieron el poder como un territorio absoluto.El autoritarismo residente en ese razonamiento que suma a los tres poderes es un revulsivo en las sociedades democráticas. En menos de un mes, se comprobará hasta dónde la sociedad argentina es ajena o propensa a esas náuseas.Mientras espera esa lluvia, el kirchnerismo se refugia bajo el paraguas cada vez más desprestigiado de su aparato de comunicación. La Presidenta cree innovar también con los formatos periodísticos: ha recuperado para su campaña la antigua entrevista con villano invitado. Ayer nomás estuvo Cristina frente al espectro de David Frost. Legado oneroso La lista de deudas que estádejando como legado el kirchnerismo en el terreno del deterioro institucional se ha transformado en uno de los desafíos más graves que deberá asumir la sociedad. Desmontar uno a uno los silogismos del pensamiento autoritario, que se han impuesto como el sentido común de la década, llevará, más que tiempo, un esfuerzo de reconstrucción democrática. Aprendizaje que habrá de ser desde los cimientos, como la elemental comprensión de los poderes divididos y en equilibrio.A esos fines, algunos aportes valiosos sobreviven. Las empresas periodísticas handifundido un documento sereno y firme que denuncia con precisión la serie de razonamientos falsos con los cuales el Gobierno dice defender libertades que en realidad le incomodan y hostiga. Es un testimonio que recordará que no todo fue silencio y sumisión en los años de desprecio.