Cristina dijo a caceroleros que busquen un dirigente
La Presidenta sugirió a quienes protestaron en su contra buscar “un dirigente que exprese esos reclamos”.
La Presidenta sugirió a quienes protestaron en su contra buscar "un dirigente que exprese esos reclamos". Aludió, sin mencionarlos, a los que salieron a la calle el 13 de septiembre pasado para reclamar contra el cepo cambiario, el intento re-reeleccionista y otras medidas polémicas de la actual gestión.Lo hizo durante un acto en la Casa Rosada, que fue su primera aparición pública después del viaje a Estados Unidos y de las complicadas y polémicas visitas a las universidades de Georgetown y Harvard.La jefa del Estado defendió al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ante lo que consideró "agravios y agresiones" de quienes, días atrás, organizaron un escrache en el domicilio del funcionario."Miren que yo muchas veces lo peleo a Moreno –dijo la Presidenta–; pero lo que el otro día vi, ese féretro, eso fue terrible", expresó en referencia al fotomontaje que circula por las redes sociales en la que se ve al funcionario en un féretro y con un balazo en la frente.Fernández les pidió a sus simpatizantes no responder a las provocaciones. "A la agresión, a la confrontación, vamos a responder con gestión", dijo, a la vez que recomendó recurrir a la Justicia ante cualquier amenaza.También dedicó un gesto y un párrafo a la polémica que se armó por sus dichos sobre la Universidad de La Matanza. Como estaba en el acto el intendente de ese partido (Fernando Spinoza), la Presidenta le entregó la copia del discurso que había dado allí en 2008, para que se lo pase al rector, Daniel Martínez. "Por ahí se olvidó", dijo. El titular de esa Universidad había calificado de "desafortunada" la frase presidencial "chicos, estamos en Harvard, por favor, esas cosas son para La Matanza", que había utilizado Cristina para aplacar muestras de rechazo en la famosa universidad de Boston. Al terminar el acto, Fernández se dirigió a la planta alta, y desde allí dirigió los cánticos de militantes y funcionarios que la vivaban desde la planta baja.

