Contrastes al límite del criterio de realidad
El intendente analiza distintas candidaturas, al tiempo que pide a sus funcionarios que no tengan vergüenza y anuncia un segundo subte, cuando no logra garantizar que haya cospeles. Virginia Guevara.
El jueves, en la inauguración de una importante obra de cloacas, Daniel Giacomino pidió a sus funcionarios que no sientan vergüenza de la gestión que están llevando a cabo, ni de él como intendente. Había sólo una treintena de funcionarios presentes, pese a que son bastante más de dos centenares los que cobran altos sueldos en el Ejecutivo y todos habían sido convocados al acto. Semejante escena de autoconmiseración fue transmitida por las mismas pantallas televisivas que, en simultáneo, mostraban prolijos carteles que aclamaban una nueva postulación de Giacomino a la intendencia. Sus funcionarios aseguran que toma cuerpo el planteo que el intendente llevará al Tribunal Superior de Justicia para probar suerte con una interpretación forzada de la Carta Orgánica, para que lo admitan como candidato pese a la restricción expresa que rige sobre él por haber asumido como viceintendente e intendente en continuado. Las demoras en ir a la Justicia no obedecerían sólo al análisis legal de la petición, sino al hecho de que Giacomino también evalúa una alternativa superadora: la candidatura a gobernador. El contraste entre los ambiciosos planes de continuidad y la paupérrima coyuntura política del intendente es extremo. La misma disonancia se reitera en varios frentes de la gestión y en ocasiones lleva a ésta a los límites del criterio de realidad. Es una frontera riesgosa para quien gobierna algo tan doméstico, cercano y concreto como una ciudad de casi un millón y medio de habitantes. En julio, desde China, Giacomino anunció el segundo proyecto de subterráneo de su mandato, con precontrato ya firmado con China Railways, como antes había sido con la francesa Alstom. Esta vez, a tres años y por 1.800 millones de dólares, enteramente pagado por la Nación. En los 60 días que pasaron desde entonces, no hubo noticias del subte. Pero sí del transporte que cada día usan los cordobeses: un pedido de aumento de la tarifa que, mucho antes de ser tratado por el Concejo, dejó sin cospeles a miles de pasajeros, y la imparable demanda de recursos públicos por parte de la empresa municipal Tamse, que este año insumirá unos 85 millones de pesos, según los cálculos oficiales, y 100 millones según los opositores.Giacomino hace meses que espera un sí del Banco Nación para un crédito de 80 millones con los que aspira a concretar la siempre postergada idea de un shock de obra pública. Otra vez sorprende el contraste entre los sacrificios financieros que cada obra representa para el municipio y la liviandad con la que se siguen malgastando recursos para subsidiar los desmanejos de Tamse. Aunque no consiguió todavía el crédito del Banco Nación en cuestión, ni recibió siquiera la décima parte de los centenares de millones de pesos que le prometió el Gobierno nacional para este año, el intendente anunció esta semana un nuevo megaplán financiero para provocar una explosión de obras: un fideicomiso con el Banco Nación por 100 millones de dólares. Como el subte, esto ya había sido anunciado antes. Como las supuestas candidaturas, parece algo distante de la realidad.

