Consenso complicado
Consensos serios no toleran extremismos, insultos, improvisaciones ni individualismos. La historia de esta nunca concretada alianza está llena de eso.
Si como enseñó Nicolás Maquiavelo, en la política el fin justifica los medios, y el fin que persiguen juecistas y radicales es desbancar al delasotismo del poder provincial en 2015, los dirigentes de esas fuerzas políticas deberían dejar de lado el pasado y todos sus errores, formalizar un acuerdo, encontrar una fórmula electoral ganadora, y tratar de derrotar al actual gobernador o al candidato que presente el PJ. Pero para algunos radicales y para algunos pocos juecistas, aquel fin todavía no justifica un acuerdo. Por ejemplo, desde el radicalismo, Dante Rossi dice que su partido no debe acordar con Luis Juez si este, a quien describe como una variante del peronismo, no pide disculpas por las acusaciones que ha lanzado contra la dirigencia radical.Por otro lado, desde un sector –hoy minúsculo y marginal– filojuecista, el excura Nicolás Alessio coincide con Rossi en que hay obstáculos casi insalvables para formalizar una alianza; aunque su argumento es distinto: los radicales siempre hicieron negociados con el delasotismo.A unos y a otros, la historia cordobesa reciente les ha demostrado que, separadas, las dos fuerzas de oposición que confrontan con Unión por Córdoba no tienen los votos suficientes para superar la base electoral del PJ.En principio, deberán aprender que la generación de consensos serios no tolera extremismos, insultos, improvisaciones ni proyectos individualistas. Y basta un breve ejercicio de memoria (la nota en esta página puede ayudar) para advertir que la historia de esta por ahora nunca concretada alianza política está repleta de esas manifestaciones.Sin embargo, para esperanza de quienes hoy están intentando este camino común, y para preocupación del oficialismo que gobierna, hay detalles en el contexto político que diferencian este intento de los anteriores frustrados: a fuerza de derrotas, Luis Juez ya no pone su candidatura a gobernador como condición innegociable; los tres dirigentes que en anteriores ocasiones no se pusieron de acuerdo en sellar o no una alianza con el juecismo (Ramón Mestre, Oscar Aguad y Mario Negri), ahora sí coinciden en que, por lo menos, hay que dialogar; y, por último, que el eventual acuerdo provincial podría respaldarse en la alianza nacional que están impulsando varias fuerzas progresistas de centro izquierda, entre ellas, el Frente Amplio Progresista que lidera Hermes Binner y la UCR bajo la conducción nacional del mendocino Ernesto Sanz.

